3 nov 2014

Un paraíso secreto entre Flores


Good morning/afternoon/night!

En esta entrada vais a descubrir uno de los lugares más espectaculares (para nuestro parecer) de Indonesia y porqué no, del mundo. Se trata de la 'Tengkulese Waterfall', una impresionante cascada situada entre arrozales y en mitad de un escenario rural bellísimo. Pero empecemos por el principio.

La noche del día en que visitamos el "lago encantado", no planificamos nada de cara a la mañana siguiente, por lo que no pudimos asegurarle a Phile (nuestro guía "oficial") que requeriríamos sus servicios nuevamente. Por lo tanto, no nos sorprendimos cuando, el día siguiente, no le vimos esperándonos en la puerta del convento. Como no estábamos muy seguros de ir con otros conductores de moto o de bemo debido al riesgo de que nos estafaran, volvimos al convento para intentar averiguar qué otros atractivos podíamos encontrar en los alrededores de Ruteng y cómo se podía llegar a ellos.

Este vehículo parece mucho más estable y seguro que un bemo.

Primero intentamos hablar en italiano con una joven monja, ya que ella misma nos dijo que sabía hablar un poco de italiano; sin embargo, a nosotros nos dio la sensación de que las pocas palabras que sabía no eran italianas, sino españolas. Igualmente, no conseguimos entendernos con ella, así que nos llevaron ante otra monja que para nuestra sorpresa nos habló en castellano con acento mexicano. Por lo visto, era una monja mexicana que había ido a parar a Indonesia. La mujer nos dijo los sitios a los que podíamos ir y a qué distancia estaban. Como no nos dijo nada de la cascada, le preguntamos por ella (nosotros sabíamos de la existencia de la cascada porque Anna había encontrado información al respecto en internet), pero la mujer nos respondió que desconocía la existencia de dicha cascada.

Salimos del convento habiendo decidido que iríamos a visitar unas cuevas prehistóricas muy famosas en el país, pero al poco rato nos acordamos de otro sitio sobre el que nos habían hablado y al que Edu le apetecía ir: Istana Ular, el palacio de las serpientes. Se trata de una especie de zoológico situado en el interior de una cueva en la que habitan todo tipo de reptiles, y especialmente serpientes. Sin embargo, al enterarnos que se encontraba a dos horas en bus, decidimos apostar por ir a ver la cascada (Tengkulese Waterfall).

Aquí más vale ser un buen cristiano, pues sino Dios te raja.

Al cabo de unos pocos minutos, y como no podía ser de otra manera, nos abordaron unos estudiantes de turismo (¡qué sorpresa!), que nos dijeron que no tenían clase porque su profesor acababa de morir. La verdad es que no parecían nada afectados, e incluso se les veía bastante contentos; y aunque suponemos que dicha alegría no se debía al fallecimiento de su profesor, la situación en sí nos resultó algo macabra. Como siempre, nos preguntaron quienes éramos y cuales eran nuestros planes más inmediatos. Les dijimos que queríamos visitar la cascada, y ellos nos propusieron, muy efusivamente, ayudarnos para buscar transporte.

Tras hacerles entender que queríamos ir en transporte "público" para que nos saliera barato, los chicos nos llevaron a una calle abarrotada de gente en la que empezaron a negociar con motoristas y conductores de bemo. Como para la mayoría de los presentes era algo raro ver a dos extranjeros inmersos en una negociación en mitad de la calle (la mayoría de turistas que pasan por Ruteng cuentan con paquetes organizados), se fue creando un corro de gente a nuestro alrededor. Mucha de esta gente gritaba de vez en cuando para proponernos su oferta de llevarnos hasta la cascada.

Quizá si me tapo con la mano no me verán.

Finalmente los ganadores fueron dos motoristas (ya que fueron los que nos dieron el mejor precio), pero solo les contratamos para la ida; ya que no sabíamos cuanto tiempo estaríamos en la cascada y los choferes te cobran más dependiendo del tiempo que tengan que esperarte. Por ello pensamos que sería mejor buscar otro chofer para la vuelta en la zona de la cascada (y una vez hubiéramos vuelto de visitar la misma).


Anna salió fuerte y en la primera curva ya iba en cabeza.
Para no perder la costumbre, ese día también disfrutamos de unas buenas vistas.

El viaje duró una hora, durante la cual las motos fueron botando hasta llegar a destino. Aún nos dolía el culo debido al viaje en moto del día anterior, por lo que tras pasar por una carretera hecha pedazos no nos sentíamos mejor precisamente.

Sin embargo, antes de bajarnos de la moto ya habíamos visto la cascada a lo lejos, y al hacerlo nos quedamos con la boca abierta. Nosotros pensábamos que sería una cascada bastante pequeña, ya que algunas personas de Ruteng ni siquiera sabía que existía; por lo que deducimos que no sería nada del otro mundo. Sin embargo, nos equivocamos al pensar eso, ya que incluso desde lejos, la visión de la cascada transmitía una fuerza espectacular.

¡Primer avistamiento de la cascada!
Aunque parezca que estamos más lejos, la foto anterior tenía truco; el truco en cuestión se llama zoom.

Lo que también vimos antes de bajar de la moto, era que estábamos circulado por carreteras de tierra por las que no se veía ningún otro vehículo prácticamente. Ante esta situación, al bajar de la moto le pedimos a los conductores que nos esperaran; ya que creíamos que sería muy difícil encontrar otro chofer por aquella zona. Por suerte nos hicieron un buen precio.

Nos habían dejado en un pueblo parecido al de Yetnic (la chica que nos llevó a ver su familia), pero la cascada aún se encontraba muy lejos. Los motoristas nos explicaron que ya no podían acercarnos más a la cascada, por lo que tendríamos que hacer el resto del recorrido (unos 4 km) a pie. Como aparecen en las fotos anteriores, podréis comprobar que la distancia que nos separaba de la cascada era mayor a 4 km. Sin embargo, nada más empezar la caminata, un grupo de niños que acababa de salir del colegio se nos unió; y eso hizo el camino mucho más ameno y agradable.

Anna ya pensaba en crear su propio grupo de scouts.
¡En marcha!
Pillamos a este búfalo saliendo de su baño de barro diario.
El problema de ir haciendo fotos es que te quedas atrás en un momento.
Ya le hemos echado el ojo a esta casa por si nos queremos quedar por aquí.
Todos en procesión hacia la cascada.
Aquí tenemos a un rezagado con un bolso muy molón.
Esto es lo que aquí llaman un babi besar (un gran cerdo).
¿Preferís subir por las escaleras verdes o amarillas?
No pudimos resistirnos a volver a fotografiar al niño del bolso molón.

A medida que avanzábamos nos íbamos encontrando con más niños que se iban uniendo a nosotros. No tardamos en empezar a adentrarnos en los caminos que discurrían entre preciosos arrozales. De vez en cuando también teníamos que vadear alguna corriente de agua a través de puentes rudimentarios; eso le daba un aire bastante aventurero a la excursión.

Aparte de los niños, también se nos unió un adulto (el cual dejó la tarea que estaba haciendo en aquel momento en los campos de arroz) para guiarnos hasta la cascada. A decir verdad, tuvimos suerte de que aquel hombre nos enseñara el camino, pues nos llevó por sitios que nosotros no hubiéramos encontrado ni en mil años.

Como podéis ver, Anna fue ganando adeptos por el camino.
Aunque estén en mitad del campo, a esta gente nunca les faltarán antenas...
...ni piscinas.
En busca de la cascada prometida.
¿Esta foto no os recuerda al principio de Gladiator?
Por momentos tuvimos que convertirnos en funambulistas.
Alguien tenía que trabajar mientras el resto nos lo pasábamos bien.
Estas chicas presentan una variedad de colores digna de los Power Rangers.
El paraíso de arroz.

A cada paso que dábamos, el paisaje se volvía más bello a nuestro alrededor; lo que nos llevó a poder disfrutar del lugar más bonito (en nuestra opinión) que hemos visto desde que llegamos a Indonesia.

¡Por fin aparece Edu!
Esta gente aprovecha cualquier excusa para hacer un fuego
(siempre están quemando alguna cosa).
¡Vamos! Que ya queda poco para llegar a la cascada!
De paseo por el jardín del Edén.
De vez en cuando, el guión a seguir exigía meterse en alguna corriente de agua,...
... o cruzar por un puente de dudosa estabilidad.
¡Esto si que es la selva!

Al acercarnos a la cascada, nos encontramos con que no podíamos seguir avanzando debido a que varias grandes rocas obstruían nuestro camino. Sin embargo, el chico que nos guiaba se las ingenió para construir una escalera improvisada; hecha con unos cuantos troncos. Avanzando entre las rocas, acabamos llegando a la cascada. Allí, junto a los niños y al guía, pasamos el mejor rato desde que nos encontramos en el sureste asiático.

¡Un último esfuerzo y ya habremos llegado!
Os presentamos al Mcgiver indonesio fabricado una escalera.
¡Lo conseguimos! 

(Aviso: Para ver el vídeo correctamente os recomendamos girar la pantalla del ordenador)

3,...
2,...
1 y... ¡al agua patos!
¿Os sentís observados?
Edu ya es uno más de la tribu.

Aquí vemos a Anna y al Spider-man indonesio.
Como veis, la cascada no era lo único bonito del aquel lugar.
Este es el machote de la tribu.

Sabíamos que los conductores de moto nos estaban esperando y ya llevábamos un buen rato de excursión, así que nos hicimos las últimas fotos y vídeos antes de recorrer el camino de vuelta.

No importa que Anna mirara a no se donde y que Edu se escondiera tras el marco;
lo importante es que en la foto salió la cascada. 
La foto de rigor de Anna.
Y aquí la otra foto de rigor.

Como nos habíamos refrescado y conocíamos el camino de regreso, la vuelta se nos hizo más corta; aunque no menos espectacular. Los niños se fueron quedando en sus casas a medida que el camino llegaba a ellas. Todos se despidieron efusivamente de nosotros pronunciando la palabra 'pulang'. Como no sabíamos qué significaba, supusimos que era una manera local de saludar, por lo que les devolvíamos el saludo con esa misma palabra. No fue hasta el día siguiente que descubrimos que significaba 'volved pronto'; y eso nos emocionó, pues era la primera vez que nos lo decían.

Yo voy tirando, nos vemos luego.
Casa con vistas... a los arrozales.
Si quieres pasar, tendrás que hacerlo por encima de mi.
Una cabeza flotante se coló en el selfie de Anna.
Edu quería llevárselo como mascota, pero él se negó rotundamente.
¿Habéis visto que piercing más guay lleva esta vaca?
De vuelta a casa (al convento).

Al llegar a Ruteng, lo primero que hicimos fue ir a comer ¿Y dónde mejor que en nuestro restaurante favorito de la ciudad? El Spring Hill.

Descubrimos un atajo para llegar allí, y ese nuevo camino nos hizo pasar frente a un complejo militar. Al hacer un par de fotos disimuladamente se nos acercaron un par de militares. En ese momento pensamos que nos iban a llevar presos y nos harían prisioneros de guerra. Para nuestro alivio, resultó que solamente se querían hacer una foto con Anna. ¿Quién se atrevería a decirles que no?

Hicimos una foto al cartel del complejo,
no fuera a ser que se llevaran a Anna y no supiéramos qué comando militar había sido.
Este fue el momento en que vimos que se dirigían a nosotros
 y en el que pensamos que seríamos víctima de innumerables torturas.
Si Edu estaba detrás del fotógrafo haciendo una foto
¿Habría alguien detrás de Edu haciendo otra foto?
Por lo visto, Anna se volvió más radical en cuanto a su ideología;
ya que pasó de formar un grupo de scouts a formar un comando militar.
De regreso a nuestra segunda casa en Ruteng.
Esta es una de nuestras muchas oficinas desde las que gestionamos el blog.
Pusimos los palillos para hacer la foto y poco más, pues nos comimos los fideos con tenedor.

Esa noche llegamos temprano al convento para recoger nuestras cosas y hacer las mochilas, pues la mañana siguiente tocaba volver a Labuan Bajo, desde donde cogeríamos un avión al cabo de un par de días para ir (otra vez) a Bali.


Para los que no hayáis tenido bastante: Tengkulese Waterfall, 29OCT

PD: Sabemos que vamos con varios días de retraso, pero no siempre se dan las condiciones necesarias para actualizar (ya sabemos que hemos contado la misma historia infinidad de veces). Aún así queríamos dedicar esta entrada únicamente al día que visitamos la cascada. En la próxima entrada esperamos resumir cuatro días que fueron principalmente de tránsito; con lo que, en principio, recuperaremos gran parte del terreno perdido.

¡Nos vemos en la siguiente entrada!


8 comentarios:

  1. Molt bo nois! No m'estranya que ningú sàpigues res de la cascada, no deuen arribar-hi gaires persones per aquí, ni els mateixos que hi viuen sembla. Increïble, i quina gent més hospitalària, fins i tot els militars, igual que els d'aquí! Molt bona aquesta entrada, nois, ja sou quasi uns professionals de l'aventura!

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    2. Doncs no només la coneixia poca gent, sino que algunes de les persones que sabien que existia la cascada, mai l'havien vist.
      En general la gent es bastant amable.
      La veritat es que aquesta ha sigut la millor aventura desde que hem arribat.

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  2. Uauuuu, quines fotos més maques ! i el paisatge espectacular ! Està molt bé que tothom sigui tan amable i hospitalari, així tot és més agradable ! un petonàs

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  3. Hola mis aventureros preferidos!!! Me encanto la cascada' menuda pasadaaa, pero el trayecto hasta llegar allí fue espectacular, los críos siguiendo y los arrozales, todo digno de una buena película. Q sepáis q cadaentrada para mi es un nuevo capitulo de la serie mas verídica y actual..."perdidos un Asia" jeje. Me río con los comentarios y disfruto con las fotos. Mil gracias chicos!! Seguid disfrutando d esos paraísos y haciéndonos participes de todo ello, es genial!! Bsss dsd el lluvioso Madrid

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  4. Hola chicos,

    que sitio impresionante, aunque más que la cascada me ha gustado el camino (cuanto habéis tardado en llegar al cascada?), no porqué la cascada no sea impresionante sino porqué me ha recordado una cascada que he visto en los pirineos, el Saut de Pish aunque allí no podías bañarte...en fin lo dicho, el sitio impresionante.

    Bsos!

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  5. Guapis!! Creo que ha sido la entrada del blog que mas he disfrutado hasta ahora, me he emocionado y todo! Genial! :)

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  6. Uuuuuaaaalllllaaaaaa! Qué pasada! El día se merecía una entrada exclusiva. No me extraña que te emociones Rebeca, estos aventureros se están volviendo expertos en transmitir emociones. Yo de mayor quiero ser como vosotros ;-)

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