Antes de nada, os queríamos decir que hemos inaugurado nuevas secciones en el blog: fotos y vídeos y recorrido realizado. Estas secciones aparecen en la parte superior del blog, y aunque aún están incompletas, estamos trabajando en ellas.
En la entrada anterior os dejamos en mitad del aeropuerto de Kota Kinabalu, donde pasamos la noche antes de coger el primero de dos aviones que nos llevarían hasta nuestro siguiente destino. Lo que más nos gustaría destacar de ese día son los nombres de las ciudades donde se ubicaban los otros dos aeropuertos por los que pasamos: Miri y Mulu. Parece mentira pero así es.
Así pues, de Kota Kinabalu (región de Sabah) nos desplazamos hacia Miri (región de Sarawak), donde al cabo de cuatro horas salía otro vuelo hacia Mulu (también región de Sarawak).
¿Habéis visto The Ring?
Pues entonces ya sabéis porque Edu no puede pegar ojo después de ver esta foto.
Otra vez de mudanza...
Durante las horas muertas en los aeropuertos, intentamos entretenernos de cualquier manera, sobre todo con sus sillas-masajeadoras. La primera vez que nos sentamos en una, se puso a pitar en menos de 5 minutos. Eso ocurrió porque no habíamos pagado. Como nos negábamos a pagar, pero al mismo tiempo no queríamos abandonar esas sillas tan cómodas, optamos por desenchufar las sillas de la corriente, de manera que ya no podían pitar. La verdad es que la jugada nos salió bien, pero al cabo de poco empezó a llegar gente que tampoco estaba dispuesta a pagar por sentarse en las sillas; sin embargo, esta gente tampoco desenchufo "sus" sillas de la corriente, por lo que éstas se pusieron a pitar. Lo peor de todo es que a esa gente no parecía molestarle el desagradable sonido de las sillas, e incluso algunos llegaron a dormirse envueltos en ese estridente ruido infernal. Como nosotros no pudimos soportarlo, nos vimos obligados a alejarnos una gran distancia de la zona de las sillas, pues emitían un sonido que podía oírse desde bastante lejos.
Por unos momentos nos sentimos como reyes en sus tronos masajeadores.
Otras se sintieron como reinas.
Una vez nos disponíamos a embarcar en la aeronave que nos llevaría a Mulu, vimos que nuestro transporte era más una avioneta que un avión. Tenía 20 filas y Edu no podía andar por el pasillo sin tocar el techo con la cabeza, pero durante el viaje pudimos disfrutar de unas vistas de postal de la selva del Borneo.
Cuando uno no duerme se le queda la misma cara que a Edu.
Cuanto habíamos echado de menos los gnomo-aviones.
Esto es un río serpenteante como Dios manda.
La verdad es que las hélices no embellecían mucho el paisaje...
¿Se habrán equivocado y nos habrán llevado hasta el Amazonas?
Al aterrizar, nos pareció estar dentro de una película; la avioneta se acercaba a una pista de cemento rodeada por montes de exuberante vegetación, que parecía que estuvieran acechando constantemente la diminuta pista de aterrizaje, al lado de la cual vimos un pequeño edificio que supusimos que sería el aeropuerto. Con el sol a nuestra espalda, tocamos tierra y la avioneta poco a poco aminoró la marcha. Se situó al final de la única pista del aeropuerto, y en cuanto bajamos por las escaleras de la aeronave nos vino una sensación de libertad difícil de describir. Parecía que acabásemos de llegar a la isla de Jurassic Park.
El chico de la izquierda se coló en la foto que Anna le estaba haciendo al fashion-man de la maleta.
Montañas, ni se os ocurra moverse, que vamos a por vosotras.
Esta chica tan maja os da la bienvenida a Mulu.
Después de recoger nuestro equipaje, fuimos en busca de algún alojamiento mientras recorríamos una carretera solitaria que cruzaba la jungla y llegaba hasta el parque nacional Gunung Mulu; de hecho, se podría decir que era la única carretera de la zona. En la primera homestay que encontramos, nadie respondío a nuestra llamada, por lo que decidimos entrar sin esperar a que nadie nos abriera la puerta. Tras pasearnos por el interior de la casa, no vimos a nadie, por lo que nos fuimos y proseguimos nuestro camino. En la siguiente homestay tuvimos más suerte, ya que nos recibieron muy amablemente y nos ofrecieron una cama en un dormitorio común por muy buen precio. Además, el dormitorio sólo estaba ocupado por una persona: un chico estadounidense llamado Ben (al que conoceríamos más tarde).
Una vez nos quitamos de encima las mochilas, fuimos al parque nacional de Gunung Mulu para dar un paseo y ver que opciones ofrecía de cara a los próximos días. Nada más llegar al parque, y antes de decirnos cualquier cosa, nos pusieron unas pulseritas tipo las de 'todo incluido' de los hoteles. Lógicamente tuvimos que pagar por las pulseras, pero el precio estaba bastante bien, y las pulseras en cuestión nos servirían para movernos por el parque durante los siguientes 3 días.
Como habréis visto, la chica que te da la bienvenida al parque es la misma que la del aeropuerto
(aunque con distinta vestimenta).
Éste en cambio no es muy dado a cambiarse de ropa.
La puerta de la jungla os espera al final del puente.
Sin embargo, había muchas partes del parque a las que solo se podía acceder pagando una precio adicional, el cual incluía un guía. Aún así, nosotros aprovechamos nuestro primer paseo por aquel lugar para intentar "colarnos" en las zonas de pago. Por desgracia, no tuvimos suerte, ya que dichas zonas estaban cerradas a cal y canto. Como mínimo, el paseo nos sirvió como primera toma de contacto con la cuantiosa naturaleza del parque, la cual parecía que nos fuera a engullir en cualquier momento.
Estas ramas que cruzan el río son puentes para bichos.
¡Postureo al poder!
Al cabo de poco empezó a llover, y nos pusimos los chubasqueros esperando que solamente se tratara de una nube pasajera. Seguimos explorando durante un rato, pero cuando vimos que no paraba de llover, decidimos volver a la homestay. Hay que decir que en comparación al del monte Kinabalu, el parque del Gunung Mulu está infinitamente mejor organizado. Aquí nos encontramos con gran cantidad de señales que marcaban claramente la dirección de los varios caminos e itinerarios, los cuales estaban en un estado idóneo para que pudieran ser transitados sin riesgo alguno.
La gran incongruencia: chaqueta y bermudas.
Que ganas tenía Anna de estrenar su chubasquero.
¡Vamos Tarzana!
Una vez en la homestay, la propietaria nos ofreció un té de bienvenida. Mientras descansábamos en el comedor de la casa, conocimos al chico americano del que os hemos hablado: Ben. Cuando le dijimos que eramos de Barcelona, se mostró muy interesado por la cultura española, mediterránea y europea. Según él, en la escuela no le habían enseñado ni la historia, ni la cultura, ni la situación actual de cualquier lugar que no fuera Estados Unidos, así que se mostró muy abierto a escuchar la verborrea de Anna sobre infinidad de temas.
Ben aprovechó un momento en el que Anna tomaba aire para preguntar si nos apetecía ir a cenar con el. Le dijimos que nos parecía genial, y escogimos uno de los tres restaurantes que había en la zona para comer un plato típico de arroz y una sopa. Como no había mucho más que hacer, nos fuimos a dormir pronto. Sin embargo, antes de acostarnos descubrimos con cierta sorpresa que el hijo de la propietaria de nuestra homestay (el cual tenía unos 10 años y por tanto vivía en la casa)se llamaba Beckham. Pensamos que el nombre se debía al futbolista ingles, pues en la casa colgaba un póster del mismo.
A la mañana siguiente nos despertamos gracias a la abundante luz que se colaba por las ventanas de la habitación.
Éste duerme aunque se esté librando una guerra a las puertas de la casa.
Vimos que la casera nos había preparado un copioso desayuno; según ella para que tuviéramos fuerzas durante la larga jornada de aventuras que nos esperaba. Una vez llegamos al parque, vimos que Ben ya nos estaba esperando. La actividad que nosotros teníamos pensado realizar comenzaba a las 10 de la mañana, y como aún faltaba un buen rato, los trabajadores del parque nos llevaron a una especie de sala de cine para que viéramos un documental sobre la flora y fauna del Borneo malayo. La verdad es que salimos de allí con un poco de mal cuerpo, pues el documental acababa haciendo un repaso a las especies de animales que probablemente se extinguirán en poco tiempo. Por ejemplo, contaban que quedan menos de 5.000 tigres en el mundo, y según decían, en 10 años se habrán extinguido y ya no volveremos a ver más tigres sobre la faz de la tierra.
Al salir del "cine", nos presentaron al que sería nuestro guía durante aquella mañana. La actividad que íbamos a realizar es conocida como Canopy Walk, y consiste en desplazarse entre plataformas situadas en la parte superior de los árboles mediante puentes que parecen sacados de una película de aventuras. Mientras nos dirigíamos al Canopy Walk, el guía nos detuvo en varias ocasiones para mostrarnos los animales y bichos que iba encontrando por el camino. Vimos insectos tan increibles que jamás nos hubiéramos imaginado que existían.
Esta serpiente se movía tan poco (por no decir nada) que sospechamos que podía ser de plástico.
Este bicho es primo del que Anna se encontró en su camiseta en el monte Kinabalu.
La típica salamandra que encontramos en todos lados.
Aunque parezca una simple rama, podemos dar fe de que esto es un bicho, y de que se mueve.
Una vez llegamos al Canopy Walk, pudimos disfrutar, desde la alturas del bosque, de unas vistas magníficas. Aunque los puentes se balanceaban un poco y nos dijeron que jamás podían haber más de dos personas encima de uno, la estructura parecía bastante segura.
A ver quien es el primero que se atreve a probar uno de estos puentes.
Aquí tenéis a Ben
(por desgracia no tenemos ninguna foto suya en la que salga de cara).
En cambio, de esta chica si que tenemos un montón de fotos en las que sale de cara.
Amor gremlin en las alturas.
¿Qué hago yo aquí arriba?
Este Canopy Walk es el más largo del mundo, con un total de 480 metros, y está suspendido a unos 30 metros de altura.
No apto para miedicas...
Saltar desde aquí no parece muy buena idea.
Mirando desde los ojos de los árboles.
Edu conversando con el bosque...
Cruzamos ríos, bordeamos montañas y paseamos por la cima de los árboles. Nos hacía un día espléndido, así que disfrutamos de lo lindo.
Acabamos el itinerario en aproximadamente una hora, y antes de salir del parque para ir a comer algo, nos despedimos de nuestro guía y nos adentramos en un camino que conducía a un mirador situado en la cima de una torre. Aunque las vistas desde la torre no eran nada del otro mundo, al salir de allí nos encontramos con otros animales que nos llamaron la atención. Una vez fuera del parque, comimos en el mismo restaurante en el que habíamos cenado el día anterior.
¡Ánimo Ben, tu puedes, que ya queda poco!
Aunque este camaleón no se camuflase muy bien, tenía un aspecto chulísimo.
La chica de la recta (a falta de curva...).
De paseo por el paraíso.
Por la tarde nos tocaba hacer una de las excursiones estrella del parque, en la que visitaríamos dos cuevas, la Lang Cave y la Deer Cave; esta última es la cueva más larga del mundo. Tras andar un buen rato nos llevaron hasta la Lang Cave, la cual no era muy grande y visitamos en poco tiempo. La Lang Cave es especial por la cantidad de estalagmitas y estalactitas que se forman debido al agua que ha ido filtrándose por la parte superior de la cueva a lo largo de los siglos. Así se crean formas de medusas y otros seres que el guía nos apuntó durante la ruta.
Esta vez tocaba excursión en grupo.
Aunque algunas siempre van por libre.
¿Dirías que esta foto está del derecho o del revés?
¿Creéis que este chico está del derecho o que le falta un tornillo?
Aunque no estemos en Calella, por aquí también se ven medusas
(aunque un poco distintas).
Las fauces de la cueva.
La guardiana de la Lang Cave.
Luego vino lo bueno. Nos adentramos en la profundidad de la Deer Cave, que recibe este nombre porque se trata de un emplazamiento al que los ciervos acudían para beber. Allí disfrutamos del lugar más espectacular que hemos visto hasta ahora por el sureste asiático. Su inmensidad nos hizo sentir como hormigas. La oscuridad del lugar era sobrecogedora. Además, el agua que se filtraba a través del lejano techo de la cueva, y que caía en forma de lluvia, le daba al lugar un aspecto mágico. Nos sentimos como en mitad de una historia de fantasía.
De cueva en cueva y tiro porque he pagado la entrada.
Por lo visto aún siguen entrando ciervos en la cueva.
Entrando en la boca del lobo.
Esta cueva no es apta para vampiros.
La Deer Cave está habitada por nada más y nada menos que 6 millones de murciélagos. Pero a pesar de ello, es bastante difícil ver alguno entre las sombras de la cueva. Como dato curioso, diremos que en la cueva hay una roca que recibe el nombre de Abraham Lincoln, porque, según los lugareños, tiene una forma muy parecida a la del rostro del antiguo presidente de Estados Unidos. En nuestra opinión (y en la de los demás turistas con los que coincidimos), la roca se parece a Lincoln, pero también podría parecerse a cualquier otra persona con un perfil similar. Pero bueno, tienen que llamar la atención del visitante de alguna manera. Además, vista desde otro ángulo se puede ver la silueta de África. Lo dicho, le encuentran parecido a todo.
Abraham Lincoln, decimosexto presidente de los Estados Unidos de América.
África, el continente más pobre del mundo.
Paseamos un buen rato por el interior de la cueva, con la sensación de que el tiempo no pasaba para esa belleza natural. Siguiendo una pasarela de madera, subimos por montículos de piedra, vimos la luz colarse por las rendijas y el agua caer por los orificios. Como podéis comprobar, nos fascinó.
Sospechamos que podíamos encontrar a Golum aquí... y vaya si lo hicimos.
Golum buscando un anillo que decía que era su tesoro.
El Jardín del Edén, según el guía.
El ala de un murciélago tapó la parte superior izquierda de la foto.
Los últimos rayos solares despidiéndose de la cueva.
De la cueva nos llevaron directamente a un claro desde el que supuestamente se podía ver salir a multitud de murciélagos de su guarida a última hora de la tarde. Esto es así porque los murciélagos son muy juerguistas y les gusta hacer vida nocturna fuera de sus casas. Sin embargo, cuando llegó la hora señalada, no vimos más que algunos pequeños grupos de murciélagos. Al rato nos avisaron de que hay días en los que no se ven muchos murciélagos, y por lo visto aquel era uno de esos días.
Podrían ser perfectamente cualquier tipo de pajaros, pero confiamos en que fueran murciélagos.
Ya era de noche cuando emprendimos el camino de vuelta a través del parque. Con nuestra linterna como única iluminación, recorrimos las pasarelas del parque mientras oíamos el concierto que formaban los sonidos de la fauna del bosque. Oír semejante recital envueltos por la oscuridad de la noche fue una experiencia espectacular. Pues aunque no veíamos nada, los sonidos que recibíamos desde todas partes desbordaban nuestra imaginación.
Antes de salir del parque, nos paramos en un restaurante situado en el interior del complejo. Allí recobramos fuerzas con una hamburguesa doble antes de disponernos a regresar a la homestay. Una vez de vuelta a "casa", estuvimos conversando con Ben hasta justo antes de irnos a dormir.
Al día siguiente, tras otro desayuno potente, tocaba despedirnos de Ben, del cual prácticamente no nos habíamos separado desde el momento en que nos habíamos conocido. Él tenía que coger un avión de buena mañana, así que se fue nada más desayunar. Por nuestra parte, teníamos pensado ir a darnos un baño en una cascada que se ubicaba en el parque. Cuando nos faltaba poco para llegar a la cascada, se nos puso a llover. No obstante, no dejamos que eso nos desanimara. Llegamos hasta la cascada, y aunque nos sorprendió lo pequeña que era, vimos que no había nadie más, por lo que fue un lujo bañarse en esas condiciones (aunque fuera bajo la lluvia).
Lo sentimos, no hemos encontrado un comentado apropiado para esta foto.
Cascada, por mucho que te escondas, te vamos a encontrar.
Cascada tamaño ducha.
Al cabo de poco, empezó a llover con mayor intensidad, por lo que nos refugiamos en una caseta de madera que había junto al río en el que nos habíamos bañado. En la pequeña construcción coincidimos con otro turista refugiado. Cuando la lluvia nos dio una pequeña tregua, aprovechamos para ir hasta el restaurante del parque. Nada más terminar de comer, vimos que la lluvia volvía con fuerza.
Madera mojada, caída asegurada.
Con chanclas y a lo loco.
Decidimos volver a la homestay, y fue una buena elección, pues al poco de llegar, comenzó a diluviar. Viendo que la lluvia no iba a menos y que no podríamos salir del alojamiento durante el resto del día, aprovechamos para ver series y leer un poco. La casera nos ofreció cena por un precio muy económico, y no dudamos en aceptarlo, y más teniendo en cuenta la tormenta que estaba cayendo fuera.
Muy a nuestro pesar, el día siguiente nos tocaba despedirnos del parque nacional de Mulu. Nuestro siguiente destino era la ciudad de Kuching, que sería nuestra última parada en Malasia antes de dirigirnos a Camboya. Sin embargo, antes de abandonar nuestro hogar en Mulu, aprovechamos para hacer un video que reflejara nuestra hospitalaria familia:
Para acabar, decir que por fin tenemos el largamente esperado premio de Rebeca. Un chico camboyano de Phnom Penh se encargó personalmente de felicitar a Rebe. Os recomendamos que no intentéis entender que es lo que dice el chico, pues tiene una manera muy particular de felicitar a la gente.
Para los que no entendáis el ingles camboyano, os diremos que el chico intenta decir "Congratulations Rebeca". Aunque el regalo no pueda parecer gran cosa, pensad que ser "felicitado" por alguien que está prácticamente en la otra punta del mundo no está nada mal.
En lo referente al último concurso que organizamos, os diremos que ya hay una ganadora: Berta; que supo ver más allá de lo que parecía evidente. En el concurso os presentábamos dos camisetas, y os pedíamos que nos dijerais si alguno de los símbolos que aparecían en dichas camisetas tenían alguna relación con la religión. La respuesta correcta es que las dos camisetas tenían algún tipo de relación con la religión. Como algunos dijeron, en una de las camisetas aparecía Ganesha, una de las grandes deidades del hinduismo. En la otra aparecía el simbolo de Nike; y precisamente, Niké es el nombre de la divinidad griega de la victoria; dato en el que nadie reparó. De hecho, una de las edificaciones de la acrópolis de Atenas recibe el nombre de templo de Atenea Nike; ya que con el paso del tiempo, muchos griegos empezaron a considerar a las diosas Atenea y Niké una sola deidad.
Berta ha sido la persona que más se ha acercado a la respuesta correcta, pues nos dijo que el símbolo de Nike estaba inspirado en las alas que aparecen en la escultura de la Victoria de Samotracia. Dicha estatua se encuentra en el Louvre, y es una representación de la diosa Niké.
Pues lo dicho. Ahora tenemos pendiente el premio para Berta. Felicitats!
En la entrada que seguirá a esta os llevaremos de vuelta por parajes selváticos, pero esta vez tendremos que coger una barca, pues tocará ir hasta una isla en la que los animales que la habitan se mueven con total libertad. Aquí os dejamos el adelanto de rigor.
Una de las rocas contorsionistas con las que nos cruzamos
durante nuestro paseo por el mar del sur de China.
Y para los que se hayan quedado con ganas de selva...Mulu, 8NOV
Jo....que sitio fabuloso....que experiencia inolvidable de verdad hoy me voy a la cama mas envidioso que nunca! La ultima foto me recuerda el final del planeta de los simios....
Baci
Alberto
P.D. Ya se que este año no te has podido comer las lasañas...y se que soy insidioso de Rebecca....pero a ver que me traes del viaje puesto que te has olvidado de felicitarme para el cumple...:"(
Hey pareja!Me encanto la selva, la cueva y sobre todo el puentee jeje. Un paraje espectacular sin duda. Por cierto Edu, tenias haberte puesto en cabina del avión, seguro ibas mas cómodo. Y ya veo q al final te llevaste a la chica d las bienvenidas...jaja, muy mona ella por cierto. Seguir disfrutando así d bien! Muchos bss d toda la Family por aquí.
Pues de momento ese paraje es bastante 'secreto', no encontramos mucha gente, aunque los del parque nos dijeron que era porque los aviones Malaysia Airlines (dos accidentes recientes) son los unicos que vuelan a la zona y la gente no los quiere coger. Casi que Edu podía tumbarse en el pasillo y a nadie le hubiera importado! Edu se la tuvo que llevar a la fuerza... ella se resistía ;), Un beso para todos desde aquí!!
impresionante caminar por encima de la selva, impresionante los sonidos que se oyen en el video, impresionante los animales, impresionante la cueva It's amazing! (estoy estudiando inglés con mi niña que mañana tiene examen)
La roca de Lincoln: David ve a Hércules; Anna dice que a Pinocho (por la nariz) y para mi se parece a Elvis Presley (por el tupé).
Muy divertida y original la felicitación a Rebeca ... TREZAN, TREZAN!
Increible !, els bitxos, la vegetació, els ponts, la cova... que valents !! Elisa
ResponderEliminarJa que hi som, toca ser valents! I la veritat és que val mooolt la pena ser-ho! Un petó!
EliminarUooooooh!!!! M'ha encantat el meu premiiiii! Sou els millors, us estimooooo!!!!
ResponderEliminarJajajaja! Ara ja ets una celebritat a Cambodja!!!
EliminarJo....que sitio fabuloso....que experiencia inolvidable de verdad hoy me voy a la cama mas envidioso que nunca! La ultima foto me recuerda el final del planeta de los simios....
ResponderEliminarBaci
Alberto
P.D. Ya se que este año no te has podido comer las lasañas...y se que soy insidioso de Rebecca....pero a ver que me traes del viaje puesto que te has olvidado de felicitarme para el cumple...:"(
La verdad es que nosotros también flipamos mucho, no nos esperábamos encontrarnos con esto.
EliminarPD: No lasaña, no felicitación.
He comptat tres dinars i un esmorçar... que no sopeu??
ResponderEliminarSí que mengem, el que passa es que tenim uns horaris una mica anárquics.
EliminarHey pareja!Me encanto la selva, la cueva y sobre todo el puentee jeje. Un paraje espectacular sin duda. Por cierto Edu, tenias haberte puesto en cabina del avión, seguro ibas mas cómodo. Y ya veo q al final te llevaste a la chica d las bienvenidas...jaja, muy mona ella por cierto. Seguir disfrutando así d bien! Muchos bss d toda la Family por aquí.
ResponderEliminarPues de momento ese paraje es bastante 'secreto', no encontramos mucha gente, aunque los del parque nos dijeron que era porque los aviones Malaysia Airlines (dos accidentes recientes) son los unicos que vuelan a la zona y la gente no los quiere coger. Casi que Edu podía tumbarse en el pasillo y a nadie le hubiera importado! Edu se la tuvo que llevar a la fuerza... ella se resistía ;), Un beso para todos desde aquí!!
EliminarHola parelleta!
ResponderEliminarimpresionante caminar por encima de la selva, impresionante los sonidos que se oyen en el video, impresionante los animales, impresionante la cueva
It's amazing!
(estoy estudiando inglés con mi niña que mañana tiene examen)
La roca de Lincoln: David ve a Hércules; Anna dice que a Pinocho (por la nariz) y para mi se parece a Elvis Presley (por el tupé).
Muy divertida y original la felicitación a Rebeca ... TREZAN, TREZAN!