Primero de todo diremos que hoy mismo se cumple un mes desde que llegamos al sureste asiático; y la verdad es que aquí el tiempo pasa volando.
En esta entrada resumiremos nuestro viaje de regreso desde Ruteng a Bali, así como los dos primeros días que pasamos en Malasia, concretamente en Kota Kinabalu; donde llegamos antes de lo previsto y de forma improvisada. Los días en cuestión son los comprendidos entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre. La verdad es que no nos sucedió nada especial durante esos días; pero teníamos que volver a Bali sí o sí para poder seguir el itinerario que habíamos planificado antes de comenzar este viaje por Asia.
Esta entrada esta divida en dos partes. En la primera de ellas se narra lo sucedido durante nuestros últimos días en Indonesia; mientras que en la otra os contaremos como fue nuestro primer contacto con Malasia.
Selamat tinggal Indonesia (Adiós Indonesia)
Un día después de visitar la cascada, dejamos Ruteng con tristeza, ya que estábamos muy a gusto en esa localidad y además nos habría gustado visitar alguna cosa más antes de irnos. El problema era que el día siguiente teníamos que coger un vuelo desde Labuan Bajo, por lo que no podíamos demorarnos más en Ruteng.
Como no podía ser de otra manera, cogimos uno de nuestros queridos bemos para volver a Labuan Bajo.
| En cierto momento del trayecto nos ofrecieron viajar en el techo del bemo, junto con nuestras mochilas (no es broma). |
| Parece que los dioses escucharon nuestras plegarias cuando les pedimos que nuestras mochilas no salieran volando. |
| Viajar en los minúsculos buses indonesios sirve para desarrollar una habilidad sobrenatural para poder dormir en cualquier postura. |
Llegamos a Labuan Bajo sobre las 12, tras cuatro horas de bemo. Dejamos las mochilas en el camping en el que nos habíamos alojado la última vez que estuvimos en la ciudad; ya que íbamos a pasar aquella noche en aquel mismo camping.
Tras descargar los trastos, fuimos a comer a otro sitio que también conocíamos y al que le habíamos cogido cariño: el Mediterráneo. Una pizza deliciosa nos llenó el estómago y el sol se encargó de que nos vinieran ganas de darnos un baño.
Volvimos al camping para ponernos el bañador y consultar por cuanto nos podría salir una moto-taxi (lo que ellos llaman ojek) hasta la playa limpia (importante destacar este término) más cercana, la cual recibía el nombre de Waicecu Beach. Teníamos claro que queríamos que nos llevaran hasta la playa en cuestión, ya que la última vez que intentamos encontrar un lugar decente para poder bañarnos en Labuan Bajo, la cosa no salió muy bien ¿Lo recordáis? Para los que no estéis situados, encontraréis información al respecto en la entrada de este blog titulada "Donde los dragones existen".
| Buceadores extraviados, el terror de Labuan Bajo. |
En el camping nos dijeron que una ojek debería costarnos unas 15.000 RP (1 €) por persona. Sabiendo esto, salimos a la calle dispuestos a negociar con los conductores de motos. Nada más salir del camping se pararon ante nosotros dos motoristas que se ofrecieron a llevarnos a Waicecu Beach. Para nuestra sorpresa, el precio que nos pidieron por llevarnos a cada uno de nosotros fue de 15.000 RP. Nos sorprendió, porque los locales siempre dan a los turistas precios mucho más elevados de lo normal para ver si pican. En cambio estos motoristas nos ofrecieron un buen precio de buenas a primeras. Lógicamente no pusimos ninguna objeción y fuimos directos a la playa.
Al llegar ahí vimos que la playa era pequeña, pero eso no tenía importancia porque estaba desierta. Tampoco era un lugar especialmente limpio, pero en comparación a las playas que habíamos visto hasta aquel momento, Waicecu Beach era como el paraíso.
| Una playa decente... ¡Y encima la tenemos toda para nosotros dos! |
Mientras estábamos de camino, nos fijamos que era un lugar poco transitado; y que si queríamos transporte para volver lo mejor sería pedirle a los conductores que se quedaran a esperarnos. Les propusimos pagarles 40.000 RP en total; y en ese momento se pusieron a reir y a negar con la cabeza. Acto seguido nos dijeron que solamente por habernos llevado hasta allí ya les teníamos que pagar 50.000 RP. Según ellos, antes de que nos subiéramos a sus motos ya nos habían dicho que el precio de ida eran 'fifty' rupias; no las 'fifteen' rupias que habíamos entendido nosotros. En ese momento vimos que querían tomarnos el pelo por ser turistas. Les contestamos que en el camping nos habían dicho que el precio normal eran 15.000 rupias, pero ellos se limitaban a negarlo y a decir que no sabíamos de qué hablábamos.
Intentamos buscar una solución; les dijimos que ni cincuenta ni quince; treinta. Pero seguían negándose, cada vez con más vehemencia. Fue entonces cuando decidimos que no queríamos líos; les propusimos pagarles cincuenta a cada uno por la ida, y les dijimos que ya nos espabilaríamos nosotros solitos para volver. Fue entonces cuando vacilaron, pues contaban con que fuéramos con ellos de vuelta para poder volver a cobrarnos cincuenta rupias más. En ese momento les dimos otra opción: pagarles setenta mil por la ida y la vuelta (y además tendrían que esperarnos unas dos horas en la playa). Tras discutirlo, aceptaron, ya que sino tenían que volver solo con cincuenta rupias; y lo más probable es que a esa hora (sobre las cinco de la tarde) ya no encontraran más clientes.
Intentamos dejar la discusión atrás y concentrarnos en la playa que teníamos delante.
| Esta sería la foto de perfil de Facebook de Edu en el caso de que este chico tan antisocial tuviera Facebook |
| En ese momento, Edu aún no se creía que esa playa fuera real. |
| Es probable que esta foto sí acabe como foto de perfil de Facebook. |
Al volver nos pegamos una buena ducha (de agua fría, no había otra opción) y nos sentamos a ver la puesta de sol. Fue entonces cuando se acercó una de las responsables que trabajaba en el camping y nos invitó a merendar con ellos.
Durante el rato que compartimos con los trabajadores del camping también pudimos disfrutar de la que podríamos considerar la banda sonora de nuestro viaje hasta entonces: la llamada a la oración.
En la mayoría de sitios de Indonesia por los que pasamos había varias mezquitas, y cada una de ellas emitía la llamada a la oración cinco veces al día. El único inconveniente (por llamarlo de alguna manera), es que transmiten la llamada a todo volumen a través de unos altavoces; y lo hacen a la hora que les corresponde, por lo que es posible oír la llamada cada día a primera hora de la mañana, al mediodía, por la tarde, al anochecer y en plena noche (4:00 de la mañana aprox.).
Aquí os dejamos una muestra del poderío de la llamada a la oración:
La mañana siguiente nos la pudimos tomar con calma, ya que el vuelo hacia Bali estaba programado para el mediodía. Además, el aeropuerto de Labuan Bajo se encuentra a 10 minutos en bemo del camping en el que nos alojábamos. Hicimos la mochila con tranquilidad, nos despedimos de los trabajadores del camping, y fuimos directamente a la carretera principal en busca de algún bemo. Tardamos menos de un minuto en encontrar uno.
Nada más entrar en el aeropuerto, vimos que teníamos que pasar por un detector de metales antes de poder dirigirnos a los mostradores de facturación. Lo más curioso era que el detector estaba apagado. Pensamos que aquello no tenía importancia, ya que sin duda nos harían pasar por un detector de metales (que funcionara) antes de dirigirnos a las puertas de embarque.
Tras recoger nuestros billetes en el mostrador correspondiente, nos dirigimos a las puertas de embarque y, efectivamente, teníamos que pasar por un detector de metales. Sin embargo, aún nos aguardaba otra sorpresa. Cuando Edu se disponía a quitarse el cinturón (cosa que te obligan ha hacer en la mayoría de aeropuertos antes de pasar por un detector de metales), una operaria le dijo que no hacía falta. Aquello ya nos pareció extraño, pero lo que fue aún más raro es que, tras pasar por el detector con el cinturón puesto, el detector en cuestión no dio ningún tipo de señal. Entonces fue cuando nos fijamos en que aquel detector también estaba apagado. Y aún faltaba lo mejor; la persona encargada de revisar el equipaje que pasaba por el scanner, estaba mirando las musarañas sin ningún tipo de disimulo.
La verdad es que alucinamos a más no poder, pues si alguien hubiera querido subir a un avión con un lanzacohetes, no habría tenido problema alguno en hacerlo.
| Para los que no lo sepan, aquí tenéis las instrucciones para hacer un uso adecuado de vuestro retrete. |
Ante este panorama, solo nos quedaba rezar para que no nos tocara compartir avión con ningún terrorista. Por suerte, aparte de salir con casi dos horas de retraso, el vuelo transcurrió sin ningún tipo de incidente.
Al llegar a Bali, teníamos que buscar un alojamiento para pasar una sola noche, ya que, según el itinerario que habíamos programado, el día siguiente iríamos a las islas Gili. No obstante, en ese momento decidimos cambiar de planes. El principal atractivo de las Gili son sus playas, y en aquel momento eso no era algo que nos llamase mucho la atención; así que nos dirigimos a las oficinas de Air Asia (situadas en el mismo aeropuerto de Bali) para adelantar el vuelo a Malasia que habíamos reservado para al cabo de una semana. Tuvimos suerte, pues nos dijeron que era posible salir hacia Malasia a la mañana siguiente. Solamente nos cobraron un pequeño coste adicional por modificar nuestro vuelo.
Tras esto, fuimos a buscar un hotel situado cerca del aeropuerto; ya que en menos de 24 horas teníamos que estar de vuelta allí para coger otro avión. No tardamos en dar con un hotel bastante económico y muy próximo al aeropuerto.
Cuando salimos para ir a cenar, decidimos hacer un encargo que teníamos pendiente antes de buscar un restaurante. Como habíamos recibido algunas peticiones para comprar sarongs, buscamos tiendas de souvenirs donde los hubiera buenos, bonitos y baratos. Nos paramos en una tienda regentada por una pareja local en la que vendían camisetas de imitación, llaveros y sarongs. Edu atacó al hombre para comprar una camiseta de baloncesto (falsa) y Anna a la mujer para hacerse con seis sarongs.
| Para los que no sepan que es un sarong, aquí tenéis a dos modelos que os lo enseñaran. |
El hombre pedía (para empezar) unos veinte euros por la camiseta; y la mujer dos cientos euros por cada sarong (3.000.000 de Rupias indonesias). Escandalizados, empezamos a regatear sin ningún miramiento; Edu bajó hasta los ocho euros y Anna a los diez euros; momento en el cual propusimos un precio conjunto para todas las prendas. Cuando les dijimos el precio (un 20% más barato que por separado) se negaron en rotundo y nos subieron el precio a más de lo acordado por separado. Volvimos a pedir un precio más bajo y en ese momento nos dijeron "Are you serious?!" y tras responder nosotros afirmativamente, se les contrajo la expresión y nos echaron de la tienda. Nos quedamos boquiabiertos, pues era la primera vez que nos trataban así desde que nos encontrábamos en Indonesia. Como no dimos con ningún otro sitio donde vendieran sarongs mínimamente bonitos, fuimos a cenar.
Al siguiente día hicimos nuevamente las mochilas y nos dirigimos a la terminal de vuelos internacionales para poner rumbo a Malasia. Por suerte, las medidas de seguridad del aeropuerto de Bali eran mucho más eficientes que las de Labuan Bajo. Eso sirvió para que nos subiéramos más tranquilos al avión; en el cual pasaríamos dos horas antes de poner los pies en nuestra segunda parada de entre los países del sureste asiático: Malasia.
| Moco-mochis forever! |
| ¡Malasia, allá vamos! |
| Con motivo de la celebración de Halloween, adornaron el aeropuerto de Bali con fantasmas, calabazas y la bruja Anna. |
| No sabemos si la postura de Edu se debe al miedo que siente ante una aparición o si esta realizando la postura de la grulla. |
| ¡Hasta la vista Indonesia! |
Selamat datang Malasia (Bienvenidos a Malasia)
Llegamos a media tarde al aeropuerto de Kota Kinabalu; la ciudad en la que estaríamos nuestros primeros días en Malasia. Esta localidad es la capital de la región de Sabah, la cual estada situada al este del borneo malayo.
Una vez en Malasia, comprobamos que el país se diferencia muchísimo más de lo que pensábamos respecto de Indonesia. Para empezar, las calles están mucho más limpias, los vehículos no circulan como si estuviesen participando en una carrera, los buses son bastante modernos y confortables, etc. Por lo visto, todo esto es fruto de las medidas que Malasia ha tomado para el desarrollo del turismo. De hecho, Este año es, oficialmente, el año del turismo en Malasia. Por contra, también podemos decir que los malayos son bastante serios y no son tan agradables como los indonesios.
Aunque si duda, para Anna, lo más destacable de este país es que venden tabletas de chocolate; mientras que en Indonesia éste es un articulo inexistente.
| Anna viviendo uno de sus momentos de gloria. |
| Esta foto esta tomada desde la ventana de nuestro hostal, por lo que se podría decir que más que ir nosotros al mercado, el mercado vino a nosotros. |
| Como podéis comprobar en la foto, antes de empezar el día hicimos un breve viaje a China. |
| Edu llegó primero. |
| Hemos descubierto un montón de frutas de las cuales desconocíamos su existencia. |
| Anna eligiendo un despertador que sea efectivo con Edu. |
| Aunque no supiéramos lo que era, nos gustaron y les hicimos una foto. |
| Kota Kinabalu Fashion Week 2014. |
| ¡Más alimentos desconocidos! |
| Por suerte, los plátanos siempre estarán ahí. |
| Aquí, el precio te lo tienes que imaginar. |
| Más que una pescadería, esto parecía una tiburoneria. |
| Edu intentando ligarse a los pescaderos para que le hicieran algún descuento (no funcionó). |
| Supuestamente, no son de plástico y son comestibles. |
| Aunque todo parezca igual, alguno picaba más que otro... |
| ¡Corred, hay un banco libre! |
| Elegid vosotros mismos un adjetivo que describa la postura de Anna. |
Cuando volvíamos hacia el hostal, aprovechamos para visitar un centro comercial inmenso en el que nos habían dicho que había una gran librería. La verdad es que la librería no era nada del otro mundo, pero ir hasta allí nos sirvió para descubrir que en el centro comercial había un multicine. Como hacia mucho que no íbamos al cine, no podíamos dejar escapar esa oportunidad. Además, daban la última película de Dracula. Aunque la película en cuestión no tenía muy buena pinta, Edu tenía ganas de verla, ya que por algún extraño motivo, es un fan del Conde Dracula.
Tras perdernos en el centro comercial, conseguimos llegar al cine. La gente se extrañaba al vernos por allí; ya que no debe ser muy usual ver a extranjeros por un cine malayo.
Al final, la película resultó bastante entretenida, y eso a pesar de que habían cortado las escenas subiditas de tono; ya que en Malasia, la escenas de contenido erótico y la exhibición de órganos sexuales por televisión esta prohibida.
El rato que pasamos en el cine fue de agradecer, pues allí nos sentimos como en casa. Al acabar la película volvimos hacia el hostal, ya que al día siguiente teníamos que coger un bus bien temprano; el cual nos llevaría a los pies de la montaña más alta del sureste asiático: el monte Kinabalu.
A continuación os dejamos ver un poco de este gran coloso asiático. Pero ya sabéis que si queréis ver más, solo tenéis que esperar a la siguiente entrada.
| Esta montaña vive en una nube. |
Como esta entrada ha significado el adiós del blog a Indonesia, hemos querido aprovechar para organizar el último concurso relacionada con este país. En la siguiente foto aparecen dos camisetas que compramos en Indonesia; tenéis que decirnos si alguna de las imágenes que aparecen en las camisetas tienen algún tipo de relación con cualquier mitología. Como sabemos que sois muy honestos y unos grandes participantes, confiamos en que no os ayudaréis de la wikipedia o algún primo suyo para averiguar la respuesta. Os retamos a que os valgáis de vuestros propios conocimientos para respondernos ¿Os atrevéis?
| ¡¡¡Habrá premio!!! |
La respuesta que creamos más completa y adecuada a la realidad será la ganadora.
¿Queréis más fotos? ¡Pues aquí las tenéis!: De Ruteng a Malasia y Kota Kinabalu
PD: Sabemos que aún tenemos pendiente entregar el premio del anterior concurso a Rebeca. En primer lugar os pedimos disculpas por ello; y en segundo lugar os decimos que más temprano que tarde llegará el premio en cuestión. Aguanta Rebeca!
¡Hasta la próxima!

Vaja, sembla que el darrer dia a Indonèsia vàreu trobar els comerciants més dur de les illes. Heu d'haver dit serious??? CATALANISH CUXONS!!! La veritat és que només amb les fotos ja es veu diferencia entre els països, i si els malasians són també serious com els catalans doncs millor, au. Per cert, una peli del Dracula?, de Quant? Occidental o de malasians?
ResponderEliminarEls dos ultims dies a Indonèsia ens vam trobar tots els penjats que no ens haviem trovat abans...
EliminarEncara aixi, preferim la gent de Indonesia als malayos.
La peli de Dracula es la nova que han tret, i és occidental, es diu Dracula Untold. Va sobre el origen. La peli és distreta, però pots sobreviure sense veure-la.
Quins mercats més macos i variats que hi han a Kota Kinabalu !, però jo em quedo amb la platjeta, i a més tot per a vosaltres, quin luxe ! Eduuuuu, portes banyador nou !!! mlt xulo !!! Elisa
ResponderEliminarSí, veure tant color de verdures, fruites, peixos... ens feia venir gana! Però la platja va ser un bon regal per al cos i per als sentits, relax total! Sí, l'Edu es va comprar el banyador allà, amb dracs i altra simbologia local ;) un petó!
EliminarVamos a ver....no hace falta ir a wikipedia para saber que divinidad es la de la camiseta...hay que haber visto los simpsons....es ganesha!...no tengo ni flowers de su significado puesto que en los simpsons no lo mencionaban...;D
ResponderEliminar20€ una camiseta de imitación?? si al decatlón para esta cantidad te viene una original....
Habéis probado alguna de estas frutas? Que tal?
Bsos
Bueno, la respuesta no esta mal, pero te ha salido competencia de la fuerte. Sorry...
EliminarAlguna fruta hemos probado; hay desde horrendas hasta las que están bien.
Jajajaja! Aguantaré! Las risas que me he echado con el cartel del retrete me han llenado de fuerzas suficientes para ello! por cierto, de este concurso ni idea... de los simpson solo recuerdo que Apu tiene a Shiva en el badulaque, no? Debes honrar a tus antepasados, tu!
ResponderEliminarLo del retrete fue apoteósico.
EliminarMe parece que nos es Shiva la que está en el badulaque...
Hola chicos, estuve leyendo esta entrada en avión y al enviar comentario se borro...bueno deciros q Malasia tiene muy buena pinta y q seguro no tiene nada que envidiar a Java, Bali, etc...Edu guarda esa foto d playita para perfil d lo q sea es muy chula jeje. Respectoal concurso...Ivan dice q la camiseta d elefante es d la mitología hindú ganesha, como dice el...ahí lo dejooo! Jajajaa. Las fotos están genial!, seguid disfrutando d td esos paraísos!! Muchos bss!!!!
ResponderEliminarMalasia es un paraiso de la naturaleza; selvas, cuevas, animales.... Y la foto de Edu es muy guay, y queda muy 'cool'. Huuuuuy que quizá tendremos que darle el premio a Iván... ya veremos las otras respuestas! Vosotros disfrutad del invierno, que a veces lo echamos de menos! Besos!
EliminarLa primera camiseta es de la deesa ganesha (crec qe s'escriu així) i el símbol de nike el van crear apartir de les ales de la escultura de la victòria de samotracia de l' època dels grecs.
ResponderEliminarAcabeeu de disfrutar-ho moolt!!
Records des de Calella :D !!
OOOOhhh nivelazo! Com es nota aquí qui estudia arts i qui no... me'n alegro que segueixis el blog, així esteu al dia i teniu idees per noves sortides de final de curs! jejejeje. Ja avisarem a la propera entrada qui ha guanyat el concurs, però tu tens bastantes possibilitats... ahí lo dejo.
EliminarUn petonàs des de Cambodja!
La playica fantástica pero yo me quedo con la foto del retrete ... jajajaja!!! Genial! Seguid disfrutando chicos, nosotros disfrutamos con vosotros. Muchos besitos.
ResponderEliminarLo del retrete ha causado furor; sin duda fue lo mejor
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