1 nov 2014

En busca del lago encantado

¡Hola a todos de nuevo!

En la última entrada nos despedimos de vosotros hablando de "nuestra querida" Labuan Bajo; pues bien, el 27 de octubre dejamos esta ciudad para ir a otra situada en el interior de la isla de Flores: Ruteng. A las nueve de la mañana nos tenía que pasar a recoger el bus que habíamos reservado el día anterior, pero como de costumbre, el bus no llegó ni a la hora acordada ni al cabo de media hora; sencillamente no vino a buscarnos. Ante de que se hiciera demasiado tarde, nos subimos a un bemo (es como llaman aquí a los pequeños buses que sirven de transporte público/privado) que iba en dirección a Ruteng. En principio, el trayecto debía durar unas cuatro horas.

Otro día entre la naturaleza indonesia.

Nos habían dicho que el camino hacia Ruteng consistía en una infinidad de tramos serpenteantes; y ahora nosotros ya podemos dar fe de ello. Las estrechas carreteras por las que nos llevaron estaban plagadas de curvas y giros imposibles; y obviamente, eran carreteras de doble sentido y sin línea divisoria. Hicimos un par de paradas, pues el conductor se fijó en nuestra condición de guiris i la cantidad de veces que sacábamos la cámara para hacer fotos; por lo que decidió dejarnos bajar en un par de lugares bonitos para que pudiéramos engrosar nuestro álbum fotográfico.

En cada parada aprovechaban para dar de comer y beber al bemo.
Aunque al subirte al bemo tienes la sensación de que te estas jugando la vida,
al final le acabas cogiendo cariño a estos cacharros.

Como pensaba que el bemo podía explotar en cualquier momento, Edu siempre estaba listo para saltar por la ventana.
Ya sabemos que no sale el dichoso bemo, pero la foto tampoco esta tan mal.

En lo referente a los pasajeros del bemo (acabaréis bien hartos de esta palabra), había una variedad considerable. Nos encontramos a una chica finlandesa que viajaba con su madre, los típicos chicos que sacan la mitad del cuerpo fuera del vehículo (obviamente, el bemo circulaba con la puerta abierta), e incluso algún pasajero que no pertenecía a la raza humana:

Tenéis que saber que si os convertís en pollos, podréis subir a un bemo sin pagar.
Este pobre ya no cabía en el bus; íbamos a tope.
Aquí Edu se planteaba si dejar el bemo e ir hasta Ruteng a lomos del búfalo.

Cuando nos cansamos de mirar por la ventana, aprovechamos para echar una cabezadita, leer un poco y charlar. Al rato, una chica indonesia llamada Yetnic se subió al bus. Sinceramente, creemos que tuvimos suerte de que no se sentara a nuestro lado, porque la paliza que le dio a las finlandesas fue de campeonato. Hay que decir que la chica era maja, pero estaba tan emocionada por haber conocido a turistas, que hablaba sin parar.

Pese a todo, no nos salvamos de Yetnic. Cuando acabó con las finlandesas, fue a por nosotros. Nos contó que era estudiante de un ciclo superior de turismo, el cual realizaban en la ciudad de Ruteng. Por lo visto, se sentía tan emocionada porque era la primera vez que podía hablar con extranjeros durante tanto rato. Al final nos acabó liando tanto a nosotros como a las finlandesas para que fuéramos a visitar su pueblo; pues nunca había llevado a ningún extranjero allí y le hacía mucha ilusión que fuéramos a su casa. Aceptamos encantados, ya que para nosotros era una oportunidad para poder conocer otro rincón de este país tan fascinante. Además, seríamos los primeros guiris de la historia que visitaríamos la aldea de Yetnic!

¡Aquí tenéis a la famosa Yetnic!

Nos aseguró que desde su pueblo, Anam, podríamos llegar fácilmente a nuestro destino (Ruteng) en menos de media hora. Para que estuviéramos más tranquilos, también nos dijo que nos acompanaría hasta Ruteng.

El pueblo era más parecido a una aldea que a otra cosa. Se podría decir que solo había una calle, la cual era de tierra. Las pocas casas que habían eran de estilo tradicional; todas eran muy antiguas y hechas de madera. Verdes campos que se perdían en el horizonte rodeaban los hogares de los vecinos. Se trataba de un lugar muy bonito en el que se respiraba un ambiente realmente agradable.

Nada más llegar, Yetnic nos llevó  directamente a su casa, donde poco a poco fueron llegando una gran cantidad de vecinos. Más tarde nos enteramos de que habían paralizado el pueblo por nosotros; es decir, que Yetnic, en su entusiasmo, había llamado a su casa previamente para avisar de nuestra llegada. En consecuencia, todo el pueblo se había enterado de la noticia; así que todos los vecinos decidieron dejar lo que estaban haciendo (trabajar, entre otras cosas) para ir a recibirnos.

¡Aquí tenéis a los mini-Yetnics!
¡Corred! Que solo queda una silla vacía!

Nosotros no sabíamos muy bien como comportarnos ni qué decir, pues nuestro limitado indonesio solo nos permitía darles los buenos días y poca cosa más. Ellos nos trataron con total amabilidad en todo momento. Nos ofrecieron té, café y unos plátanos para honrar nuestra visita. Anna, en su intento de corresponderles, sacó la longaniza que llevaba guardada en la mochila para momentos especiales y la repartió entre los vecinos del pueblo.

Anna repartiendo el alimento divino.
A lo mejor pensaréis que la foto es bonita, pero fijaos en los pósters que aparecen. 
Anna predicando la religión longanicera.

Aunque no estuvimos mucho tiempo en la aldea, el poco rato que pasamos allí nos lo pasamos de maravilla.




Super-boys!
Ficharon a Edu como refuerzo para disputar la Indonesian Champions League.

Tras disfrutar de la compañía de la familia y los vecinos de Yetnic, otro bemo vino a recogernos para llevarnos hasta Ruteng. Sin embargo, esta vez tampoco fuimos directamente a Ruteng, pues Yetnic nos hizo bajar en un lugar llamado Cancar, desde el que podríamos disfrutar de unas fabulosas vistas de las famosas Spider Web.

Estas Spider Web son un tipo terrazas de arroz que, según aseguran los lugareños, solo se encuentran en la isla de Flores y es imposible verlas en cualquier otro lugar del mundo. Esto hace que sean uno de los principales atractivos de la isla. Aquí os dejamos unas cuantas fotos que a buen seguro os harán entender porque estas terrazas de arroz reciben el nombre de Spider Webs.

Ojo no os quedéis enredados.
Cuentan que por aquí vive Spider-man.
(Sabemos que es un chiste fácil y muy malo)
Estos ya estaban enredados entre ellos antes de llegar a la tela de araña.

Como no podía ser de otra manera, nos cobraron por subir a la colina desde la que vimos la Spider Web. Una vez de vuelta al bemo, llegamos a Ruteng (esta vez sí) en menos de media hora. Nos dejaron ante la puerta del alojamiento que nos habían recomendado en el camping de Labuan Bajo. El alojamiento en cuestión era un convento de monjas. No hicimos ningún video porque, a pesar de que el complejo estaba muy bien cuidado, no presentaba ninguna particularidad en cuanto a estética. Es decir, era un edificio normal y corriente que si no fuera porque nos lo dijeron, nunca habríamos dicho que era un convento (sentimos desilusionar a aquellos que esperasen ver un video en el que apareciese el convento cual monasterio del Nombre de la Rosa).

No sabemos si la gente de Ruteng pretende sintonizar el Digital + o si quieren comunicarse con extraterrestres.

Una vez descargado el equipaje en nuestra habitación, nos dispusimos a salir para dar una vuelta y llenarnos el estómago. Pero nada más salir del convento, nos pararon un par de chicos de unos quince años cada uno que, muy amablemente, se nos presentaron. Eran estudiantes de turismo (al igual que Yetnic), y por lo visto se dedicaban a buscar turistas para practicar inglés. Nos pidieron nuestros nombres, país de origen y el motivo por el que estábamos en la ciudad. Al hablar con ellos aprovechamos para averiguar algunas cosas sobre las costumbres de la gente de la región. Tras acabar la conversación, nos pidieron si podíamos hacerles el favor de escribir nuestros nombres y nacionalidad en una libreta que llevaban encima. No tuvimos ningún problema en hacerlo; pues nos contaron que eso les serviría para que el siguiente curso en la escuela de turismo les saliera más barato. Felices de haberles podido ayudar, seguimos nuestro camino.

Aprovechamos el paseo para descubrir la ciudad y de paso buscar el restaurante 'más internacional' (y con WiFi) de la misma. Nos costó lo suyo, pues estaba escondido en un callejón en la otra punta de Ruteng.

Spring Hill. Nuestra base de operaciones del blog en Ruteng.

Tras oscurecer, estuvimos pendientes de la hora casi constantemente, ya que debíamos volver al alojamiento antes de las nueve de la noche. El motivo de esto era que en el convento había toca de queda (sí, habéis leído bien). Nos habían informado sobre el toque de queda al llegar al complejo. Según nos habían explicado, al no tratarse de un hotel convencional y formar parte de un convento, a las nueve de la noche cerraban las puertas y que el que se quedaba fuera no podría entrar. Esto nos convenció para regresar con suficiente antelación respecto al cierre de puertas. Una vez allí, vimos que nos estaba esperando una monja y un chico dispuesto ha hacernos de guía al día siguiente. Lo bueno del caso es que en ese momento aún no teníamos ni idea de que queríamos hacer la mañana siguiente; pero por si acaso ya teníamos guía.

Dormimos hasta las 7 de la mañana, ya que la hora de desayuno era entre 6:30 y 7:30 (horario que consideramos inhumano); y no podíamos permitirnos el lujo de perder el desayuno que teníamos incluido en nuestra reserva. 

Para los que no lo sepáis, esta es la bandera de Indonesia.
Ya sabemos que no viene mucho a cuento...

La noche anterior habíamos decidido que iríamos al lago Ranamese, uno de los emplazamientos más conocidos de los alrededores de Ruteng. Una vez salimos del convento vimos que nuestro guía (de nombre Phile) ya nos estaba esperando (a saber desde que hora llevaría allí el hombre). Le preguntamos si podría llevarnos hasta el lago, y lógicamente contestó que no había ningún problema. No tardamos en acordar un precio; sin embargo, vimos que el vehículo de aquel chico era una moto; por lo que le dijimos que no y preferimos buscar otro tipo de vehículo (bemo o coche privado).

Aqui tenéis un bemo por dentro.
Nosotros también pensamos que es imposible que el conductor vea nada de lo hay tras el parabrisas.

En ese momento paramos a un bemo y le explicamos lo que queríamos hacer; que era ir al lago, estar dos horas y volver. Nos dijo que sí, pero el precio que nos ofreció nos pareció desorbitado, así que empezamos a regatear. Mientras intentábamos hacernos entender ante el conductor del bemo, apareció Phile y empezó a gritarnos. Su actitud nos sorprendió, pues era la primera vez desde que llegamos a Indonesia que alguien se dirigía a nosotros de esa manera. 

Phile nos dijo que no le hiciéramos caso al conductor del bemo, porque según decía, el chofer no entendía inglés y nos decía que sí a todo para luego cobrarnos el precio que quisiera. La verdad es que la impresión que daba el conductor del bemo se correspondía bastante a lo que nos estaba diciendo el guía; así que desistimos en nuestro ímpetu por buscar un transporte alternativo y seguimos hablamos con Phile para buscar una solución. 

Cuando ya pensábamos que pretendía que los tres fuéramos en una misma moto, el chico llamó a un compañero suyo, el cual llegó a bordo de otra motocicleta en menos de un minuto.

Antes de ponernos en marcha, Phile nos dijo que antes nos había hablado de aquella manera tan "poco agradable" porque no quería que nos estafaran; que según él es lo que le ocurría a muchos turistas.

¡Os presentamos a Phile (y de paso a Edu)!
Aún no hemos sido capaces de deducir cual es el horario escolar de Indonesia
(te encuentras estudiantes por la calle a todas horas).

Finalmente, Anna (y su chófer) ganaron la carrera.

La verdad es que la opción de tener que contratar "choferes privados" no nos acaba de convencer. Pero en algunos lugares no te dejan otra opción; y Ruteng es uno de esos lugares. Para variar, no disponen de transporte publico (lo más parecido a ello sería un bemo).

El trayecto hasta el lago discurría por lugares muy bonitos que hicieron que el viaje se nos hiciera corto. Cuando nos quedaba poco para llegar al lago, Phile nos acercó hasta una zona desde la que pudimos contemplar unas preciosas vistas del lago.

Anna haciéndose una foto con algo a lo que nosotros denominamos "flipper" (ya os contaremos qué es...).
Lago, ¡vamos a por ti!

Al llegar a la zona de aparcamiento que se situaba cerca del lago, vimos algo que ya teníamos por seguro que nos encontraríamos: un puesto en el que debíamos pagar el peaje de turno para poder visitar el lago. 

Mientras recorríamos una cantidad considerable de escalones que nos conducían al interior de un bosque, nuestro guía Phile nos explicó que había estudiado la carrera de antropología, pero que tras terminarla no había encontrado trabajo relacionado con sus estudios. Nos dijo que eso le llevó a trabajar de guía; y según decía, nunca le había faltado trabajo desde que empezó en el oficio. 

Nuestro duo de guías lo formaban un antropólogo (Phile) y un motorista (de nombre desconocido).
Podríamos decir que eran la extraña pareja versión indonesia.
Edu tras los pasos de la extraña pareja.

Nosotros aprovechamos la caminata para hacerle algunas preguntas sobre su país y los indonesios. A raíz de nuestras preguntas, nos contó algunas cosas bastante curiosas, como por ejemplo, que todos los hombres de Indonesia fuman porque si no lo hacen se les considera lady boys (es el término que ellos usan para definir a los travestis). Por lo visto, si quieres ser un machote indonesio, tienes que fumar. Sin duda es una asociación totalmente lógica. Como no podía ser de otra manera, Phile también nos dijo que las pocas mujeres que fumaban eran tildadas directamente de lesbianas.

Chica, que te quedas atrás y te vas a perder.

De vez en cuando Phile se detenía en seco; ya que decía haber visto u oído algún animal entre los arboles. Según él, las inmediaciones del lago estaban pobladas de cerdos y pollos salvajes. Para no perder nuestra costumbre, durante el tiempo que duró la excursión no vimos a ninguno de estos animales tan particulares.

¿Tenéis sed?
Esta es la chica que nos encontramos en todos lados.
Encontrarse arboles caídos en mitad del camino no ayudaba mucho precisamente.
Ya podría ser este el próximo árbol en caerse,
pues parece que su única función es estorbar a los que quieren sacar una foto del lago.

La charla hizo que el camino hasta el lago fuera bastante ameno. Al encontrarnos a un paso del lago Ranamese, no vimos a un solo turista ni lugareño por la zona, y eso se traducía en una tranquilidad que era de agradecer. Guiados por Phile, rodeamos el lago por completo. Durante el rodeo nos habló del lago en cuestión. Según nos dijo, los indonesios consideran que aquel lago esta encantado por el hecho de que mucha gente ha muerto ahogada en él; y por ese motivo hoy en día esta prohibido bañarse allí. De hecho, Phile nos contó que su primo había muerto ahogado allí mientras paseaba en una barca de bambú. Sin embargo, el motivo por el que nos explicó que su primo había muerto no tenía nada de mágico. Por lo visto, el primo de Phile se había lanzado al agua para salvar a un compañero suyo que había caído de la barca; el problema fue que ninguno de los dos sabía nadar, así que ambos se ahogaron. Tras contarnos esto, también nos hizo saber que la mayoría de gente de la región no sabe nadar. En ese momento fue cuando el misterio del lago encantado perdió todo su "encanto" para nosotros.

Que lago más misterioso...
Al menos dejan bañarse a los arboles.
¿No os parece curioso que haya nubes dentro del agua?

Entendemos que al vivir en una región montañosa y no disponer prácticamente de piscinas (o al menos nosotros no las hemos visto), la gente de Ruteng tiene altas probabilidades de morir si cae en un lago; lo que no entendemos es que te expliquen la oscura historia del lago Ranamese sin mencionar el más que probable hecho de que la gente que murió ahogada allí no sabía nadar. Lógicamente, si te contaran que los desafortunados que fallecieron allí no sabían nadar, el cuento del lago perdería su fuerza y atractivo de cara a los turistas; y ese debe ser el motivo por el que los lugareños omiten tan importante detalle.

Leyendas pintorescas aparte, el lago Ranamese es un lugar precioso que vale mucho la pena visitar. Nosotros lo pudimos comprobar mientras rodeamos el lago y disfrutábamos de un paisaje natural muy hermoso.

Ya están otra vez los "romanticones" estos.
Éste lo tiene claro, con siete cañas se pesca mejor que con una.
Otro de los "vehículos" habituales de las carreteras indonesias.
Ya de regreso, nos parábamos de vez en cuando para disfrutar del paisaje.
Otra vez la chica que nos acosa.
La verdad es que esta gente hace auténticas "virguerías" con las terrazas de arroz.

Una vez de vuelta a Ruteng, fuimos al restaurante al que ya habíamos ido el día anterior. Cuando acabámos de comer, intentamos averiguar donde se encontraba el famoso mercado de Ruteng; el cual nos habían recomendado visitar. No tardamos en encontrarnos a un par de estudiantes de la escuela de turismo que nos hicieron exactamente las mismas preguntas que sus compañeros nos habían hecho el día antes. Al preguntarles nosotros donde se encontraba el mercado, los chicos se ofrecieron a llevarnos hasta allí. A decir verdad, una vez estuvimos en el mercado, vimos que no tenía ningún encanto especial; aún así, los estudiantes nos guiaron por el lugar como si estuviéramos visitando el Louvre.

El típico puesto de venta de comida en el que también venden cascos de moto.
Ciertas partes del mercado eran más parecidas a una granja que a otra cosa.

También aprovechamos para preguntarles a los chicos donde se encontraba un restaurante en el que nos habían dicho que se comía muy bien. Tal y como habíamos supuesto, los estudiantes se ofrecieron nuevamente para llevarnos hasta allí. Al llegar frente al restaurante, nos despedimos de los chicos, los cuales nos pidieron en ese momento que anotáramos nuestros nombres y nacionalidad en sus libretas. Tras decirles adiós fuimos a cenar.

Antes de que nos trajeran la comida, Edu le pidió a un camarero si le podía indicar donde estaba el lavabo. El camarero llevó a Edu a la cocina del restaurante, desde la que salió a un patio trasero que comunicaba con una casa particular (suponemos que la del dueño del restaurante); una vez dentro de la casa, y tras pasar por el comedor y una habitación, el camarero hizo salir a un niño de la bañera para que Edu pudiera entrar en el cuarto de baño. Tras esto, Edu se despidió de la familia de la casa y volvió al restaurante. La verdad es que no éramos conscientes de que provocaríamos esta odisea al preguntarle al camarero donde estaba el lavabo.

Aunque no tenga nada que ver con lo que os estamos contando ahora,
os ponemos a este búfalo que se está dando un bañito.

Mientras Anna tomaba un batido de frutas y Edu comía un Bakso (una sopa de fideos y albondigas muy típica de Indonesia), aprovechamos para acabar la entrada de los dragones de este blog. Aquello fue una carrera contrarreloj en todo regla; pues debíamos terminar la entrada (llevábamos varios días sin publicar) antes de las 9, que era la hora en la que cerraban el convento. Tras publicar la entrada, salimos pitando hacia nuestro hotel de monjas; eran las nueve menos diez y teníamos veinte minutos de camino por delante. Durante el camino empezamos a temernos lo peor, pues nos dieron las 9 pasadas. Por suerte, al llegar al convento vimos que la puerta estaba abierta. Nos dijeron que no éramos los últimos en llegar y que aún faltaban varias personas que debían estar de camino.

Nosotros nos fuimos a dormir sin saber que al día siguientes viviríamos uno de los días más fantásticos (sino el que más) desde que empezamos esta aventura. Aquí os dejamos una pequeña muestra de la siguiente entrada, en la que os revelaremos uno de los secretos mejor guardados de este maravilloso país.


En la próxima entrada os llevaremos hasta lo más profundo de este valle.


Para los que no hayáis tenido suficiente: Más fotos! Llegada a Ruteng (27-28OCT)

PD1: Ayer (31 de octubre) decidimos hacer un cambio de planes respecto a nuestro viaje. Este cambio de planes se materializara en nuestro itinerario a partir de hoy mismo. Si queréis saber de que va, no os queda más remedio que seguir visitando el blog!

PD2: Por fin hemos contestado a todos los comentarios que teníamos pendientes de responder. Así que ya tenéis todos vuestras respuestas; tanto aquellos que nos habíais preguntado alguna cosa, como aquellos que no tenías ninguna duda y simplemente habíais comentado para saludar o para cualquier otra cosa. Si queréis ver las respuestas en cuestión, las encontraréis seguidas de los comentarios que hicisteis. Dicen que más vale tarde que nunca.

¡Gracias por seguirnos!
¡Petons y abrazos para todos!






8 comentarios:

  1. Ei! I el viatge? Està bé això del berno el Phile i els estudiants de turisme però no us ha passat res més??? És bromaa... Molt guapa la moguda amb els de Anam, ús podíeu haver quedat a passar uns dies amb ells de gorra ;) Això té bona pinta, cada dia més interessant, que bé que us ho passeu malparits!

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    1. Igual quan ens quedem sense un duro si que ens dedicarem a quedar-nos a les cases de la gent de gorra. La veritat que practicament cada dia ens passa alguna historieta interessant.

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  2. Hola pareja, que buena fue la excursión hasta Tureng, la chica q OS llevo su pueblo es como de película jeje, eso si es sobre la marcha....lo d dormir en un convento y taxi-moto jeje. El lago precioso y vosotros cada día mas felices se OS ve, lo cual me alegra muchiisimoo. Iván también ve las fotos le encantaaa. Me habéis dejado intrigadisima con la próxima entrada...no tardeis mucho porfiiii. Seguid disfrutando ASCII y nosotros con vosotros. Muchos bss dsd la urbee d nuevo.

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    1. Nos encantó la excursión improvisada, y la chica emocionadisima! El lago muy bonito, y nosotros tambien encantados con el viaje. Que bien que Iván esté enterado de todo, así también conoce mundo ;) Por cierto, ya tienes la proxima entrada! Un besazoooo desde Malasia!

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  3. Guapis! Me ha encantado la historia de Yutenc, genial! Valiò la pena aguantar un ratin la chapa!!! ;) petons per tots dos!!!

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    1. La verdad es que sí, que valió la pena aguantarle la chapa. Al final le acabamos cogiendo cariño y todo!

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  4. Hola chicos,
    Primero las buenas noticias, puedo ver las fotos! (aunque después de ver Edu con aquella pelusilla en la cara casi me ha hecho pensar que era mejor no ver las fotos...). No he conseguido bajar la app del blog..donde la bajo? me he bajado el chrome y va mejor me cuesta ver el teclado...en fin . Que risa con yetnic en el video se ve que esta al teléfono seguro que hablaba con las compañeras de la uní explicándole que tenía dos guiris en casa! Los campos de arroz guapísimos....en fin por ultimo deciros que como un pringao no veía que había entradas. Nuevas...y es que no había visto la carpeta noviembre hasta hoy....

    Baci

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    1. Primero de todo ¿Te has cambiado el nombre? Aún no hemos sabido deducir de donde sale lo de Barci...
      Bien por lo de las fotos. Y tranqui, que la pelusilla ya es historia.
      La app se llama blogger, y te la puedes descargar desde la app store. Igualmente aqui te dejamos el link:
      https://itunes.apple.com/us/app/blogger/id459407288?mt=8
      Vaya con lo de la carpeta de noviembre ¡Ahora ya lo sabes!

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