13 dic 2014

Un adiós pasado por agua

¡Saludos camboyanos!

Esta es la última entrada que os escribimos sobre Camboya. Tras pasar por la ajetreada Phnom Penh, la somnolienta Kep y la majestuosa Siem Reap, el destino decidió que nos tocaba un poco de naturaleza alejados de las masas turísticas. Elegimos Ban Lung como próxima parada en nuestro viaje, aunque no por decisión propia exactamente.

Como ya os dijimos, tras visitar Angkor teníamos planeado ver otro famoso templo khmer: Preah Vihear. El templo en cuestión se sitúa en una ciudad que tiene su mismo nombre, ciudad a la que nos dirigimos en autobús el día después de haber visitado Angkor Wat. Habíamos leído que Preah Vihear era el punto de partida ideal para visitar el templo homónimo. Pero una vez llegamos allí vimos que la cosa no iba exactamente así. 

En primer lugar, la ciudad no se llamaba Preah Vihear, sino Tbeng Manchey. No es que el chófer de nuestro bus se equivocara de sitio, sino que sencillamente no existe ninguna localidad en Camboya llamada Preah Vihear; en realidad este era el nombre de la región entera. Pensamos que era posible que los lugareños llamaran así a su ciudad para atraer a los turistas, pero eso no tenía por que ser un inconveniente para nosotros.

A ver si la sopa de fideos te baja esos pelos.
Una de las pocas fotos que tenemos de nuestra breve estancia en Tbeng Manchey
¡Así que disfrutadla!

Lo que sí resulto ser un problema fue la distancia a la que se encontraba el templo: unos 200 km. Además, nos dijeron que solo podíamos llegar hasta allí en taxi, lo que supondría nuestra más absoluta quiebra económica. 

En aquel momento nos sentimos bastante estafados por nuestra Lonely Planet, que era la que nos había recomendado ir hasta allí. Como la localidad era bastante simple y no tenía nada que nos llamara la atención ni hoteles decentes en los que pasar la noche, decidimos subirnos al próximo bus que pasara en dirección al este. Dicho y hecho; no estuvimos ni dos horas en Tbeng Manchey. Pusimos rumbo a Ban Lung, la capital de la provincia de Ratanakiri, una zona tranquila, de naturaleza abundante y situada cerca de la frontera con Vietnam.

El cambio de planes forzado hizo que nos pasáramos el día en bus. Para más inri, el segundo que cogimos era una discoteca con ruedas: del techo de la furgoneta colgaba una pantalla en la que se repetían una y otra vez los mismos videoclips extremadamente horteras; a la vez que la música resonaba a todo volumen en el vehículo. Tampoco tardamos en descubrir que nos encontrábamos circulando a bordo de una lata de sardinas, ya que el conductor iba metiendo a gente dentro sin importarle si había sitio para todos.

Con un par de cuerdas se hace lo que haga falta.
Anna no dejó de sufrir en ningún momento por la pobre moto que iba atada detrás del minibus.
La diminuta pantalla del fondo fue la que estuvo a punto de acabar con nosotros.

Llegamos a Ban Lung a las cinco de la tarde, y tras 6 horas de infernales vídeos musicales, solo nos apetecía tumbarnos en una buena cama y comer decentemente, así que fuimos en busca de un hotel. Vimos muchas guesthouses por el camino, lo que en Europa se conoce como hostales, pero ninguna nos gustó mucho. Miramos la guía y vimos que cerca del lago había alojamientos dignos, y esta vez podemos decir que la señora Lonely Planet nos aconsejó, más o menos, bien.

El día siguiente decidimos alquilar una bici y visitar otro lago y unas cascadas que se encontraban repartidos en un radio de diez kilómetros alrededor de la ciudad. Eran las diez de la mañana, nos montamos en las bicis y empezamos a pedalear siguiendo uno de los pocos caminos que nos indicaba nuestro mapa. Aunque la ruta que seguíamos era de unos 5 kilómetros, no llegamos a recorrer la mitad. El calor asfixiante (incluso mayor de lo habitual para aquella zona), más las constantes subidas y bajadas, hizo que desistiéramos rápidamente y dejáramos la excursión para otro día. Decidimos dar media vuelta y tomarnos el día de descanso visitando la ciudad y contratando una excursión en tuk-tuk para el día siguiente.

Qué alegre estaba Edu antes de subirse a la bici...
El típico todo a cien del sureste asiático.

A las ocho y media de la mañana siguiente, el tuk-tuk en cuestión nos esperaba para llevarnos a la primera cascada del día. El conductor nos dijo que no nos podíamos bañar en esa cascada, pero no nos importó; a esa hora aún no hacía el calor suficiente para zambullirse en el agua. Para llegar hasta ahí pasamos por zonas rurales y caminos de tierra envueltos por bosques, así que no nos faltaron distracciones.


Otro día en tuk-tuk.
Para que veáis que aún nos soportamos el uno al otro.
Aún no sabemos que quería decirnos este niño (¿7?).
Sólo esperamos que no fuera nada importante.


Pronto llegamos a nuestra primera parada, y nos sorprendió gratamente descubrir que no había nadie más. Allí pudimos ver una cascada desde todos los ángulos posibles, pero nada mejor que un video y unas cuantas fotos para que podáis ver de que os hablamos.


¿Os venís con nosotros a "cascadear" un poco?
Vaya, uno debe poder darse una buena ducha allí atrás.
La vista desde los ojos de una cascada.
¿Adonde miras Edu? Que la cascada esta detrás...

En la siguiente parada visitamos otra cascada. Allí, aparte de no haber nadie más, también estaba permitido bañarse. Sin embargo, como el sol aún se mostraba clemente, Edu decidió postergar su chapuzón para más adelante. En cambio, Anna no se mostró tan gallina y no dudo ni un instante a la hora de sumergirse en la corriente de agua. Disfrutamos de unos instantes de tranquilidad y conexión con la naturaleza que nos revitalizaron. Ahí estábamos, nosotros dos, en medio del bosque, en una piscina de agua con el sonido del agua cayendo de fondo.

Otra ronda de cascadas.
Ya somos unos profesionales de la materia.
Hoy os vais a atiborrar de agua.
Para que luego digan que las sirenas no existen.
Diría que a alguien le están creciendo unas gafas en la cabeza.

Al poco de subirnos de nuevo al tuk-tuk, se estropeó. El chófer no encontraba la manera de que arrancase; y cuando ya estaba más desesperado que Carlos Sainz, nos dijo que le esperáramos en una caseta cercana, que él volvería en un par de horas. Durante la espera nos entretuvimos viendo jugar a los niños de la zona y leyendo.

Para decirles algo a estos niños tan chulos.
Como podéis comprobar, no parecen tener muy en cuenta
 las restricciones de edad a la hora de conducir.
Hoy os dejamos escoger titulo para la foto.


En ningún momento dejó de parecernos exagerado el hecho de que el conductor fuera a tardar dos horas en volver, y por suerte sólo tardó una. Pensamos que regresaría con herramientas para arreglar el tuk-tuk, pero en cambio vino con su coche particular, que a partir de ese momento pasó a ser nuestro transporte para ese día.

Edu no se tomó muy bien el fallecimiento del tuk-tuk.

En nuestra tercera parada fuimos a por la última cascada de la jornada. Por suerte, en esa también podías darte un baño (por entonces el sol ya empezaba a picar). Para llegar hasta ahí tuvimos que cruzar un puente de los de las películas de Indiana Jones y aprovechamos para hacer las fotos de rigor con el marco. Aunque el agua estuviera fría y el suelo fuera una capa de fango llena de piedras, estuvimos un buen rato metidos en remojo (esta vez Edu se atrevió) mientras veíamos el agua caer con despampanante belleza.  En esa cascada fue en la única en la que encontramos otros turistas; cuatro para ser exactos.

¿Por que se habrá quedado empanado Edu?
¿Qué habrá visto Anna?
¡Una cascada! Que sorpresa!
¡Momento cursi del día!
Seguimos enmarcando momentos inolvidables...
...en lugares inolvidables.

Esta es la cara que se te queda cuando tocas el agua helada por primera vez.
¿Os suena esta foto? Claro, la colgó Anna en facebook.

Luego tocaba ir a comer algo, pues tanta cascada hace que a uno le venga hambre. Pero eso no fue todo, ya que aún quedaban cosas por ver. Una vez con el estomago lleno, fuimos a darnos otro bañito a un gran lago muy popular en la ciudad. Allí pudimos hacer el indio con los camboyanos de la zona, los cuales abarrotaban el lugar (ya que era domingo).

El lago era el lugar ideal para montar un picnic en familia o con amigos; también había tiendas de souvenirs y bastantes vendedores ambulantes de comida. Nos llamó la atención que las chicas se bañaran en camiseta y pantalón y los chicos sólo en bañador; lo habíamos visto en Kep, pero aquí vimos que todos lo hacían sin excepción. También se alquilaban chalecos salvavidas, para que todo el mundo pudiera bañarse aun no sabiendo nadar. En esta ocasión solo Edu se bañó, porque Anna no tenía ropa de recambio y pensó que bañarse en bikini sería una falta de respeto hacia las costumbres locales. Edu disfrutó de lo lindo tirándose una y otra vez al lago con los camboyanos; aunque no pudieran comunicarse con palabras, se entendieron a la perfección.

Imagen idílica y el sueño de cualquier niño.
Relájate Edu, que los elefantes son de mentira.
Casas en el lago para todos los públicos.

Ese día Edu aprendió a caminar por encima del agua
¿Será el nuevo Mesías?
Pues será un Mesías de pacotilla, porque se hunde bien rápido.
Ropa de baño estilo camboyano.

Cuando ya estuvimos bien hartos de tanto agua, fuimos a despertar a Buda, ya que ya llevaba un buen rato "siesteando". Sin embargo, lamentamos tener que decir que fracasamos en nuestro objetivo, y es muy probable que aquel señor Buda siga echado y durmiendo donde lo encontramos.

La verdad es que viendo lo grande que era,
no nos atrevimos a tocarle mucho las narices.
Pobre Buda, qué casa más pequeña tiene;
ni siquiera puede levantar la cabeza sin golpearse con el techo.

Para cerrar aquel día, fuimos a cenar al mismo restaurante que el día anterior, que era el mismo al que fuimos a comer durante todos los días que estuvimos en Bang Lung.

Tras un día pasado por agua, la mañana siguiente nos cogimos fiesta. Pero por desgracia no pudimos relajarnos mucho. El personal del hotel en el que nos alojábamos nos dijo que nos teníamos que ir aquel día, ya que sólo habíamos reservado para dos noches, las cuales ya habían pasado. Por lo visto, ya tenían todas las habitaciones reservadas para aquella noche, así que no había posibilidad de ampliar nuestra estancia allí. No nos quedó más remedio que hacernos nuestras mochilas a toda prisa para irnos.

Nos pusieron dos camas en la habitación por si acaso nos peleábamos.
Pero un intruso se adueñó de una de ellas. 

Por suerte para nosotros, los trabajadores del establecimiento tuvieron la amabilidad de acercarnos en moto a otro hotel cercano. De esa manera nos ahorramos darnos un paseo con nuestros "mochilotes" bajo la lluvia que estaba cayendo. Como mínimo, el alojamiento al que nos trasladamos era muy barato y estaba bastante bien.

No dejó de llover durante todo el día, así que nuestro último día en Bang Lung lo pasamos entre el hotel y "nuestro" restaurante.

Edu disfrutando de un Cacaolat asiático.
¿Cómo se aguanta el paraguas?

A primera hora del día posterior nos subimos a otro de nuestros queridísimos buses con karaoke para dirigirnos al cuarto país de nuestra ruta: Laos. Pero para hablar de otro país, necesitaremos otra entrada, que será la próxima y las que vengan inmediatamente después.

Aparte de la clásica foto, esta vez también os adelantaremos que la próxima entrada estará titulada con una de la bromas más malas que se le pueden ocurrir a la mente humana; una broma relacionada con el país que protagonizara este blog en los próximos días ¿Necesitáis más pistas? Si alguien acierta la broma en cuestión, se llevara un premio de los gordos.

Desde el Mekong hasta el sol de Asia.

Fotos de Ban Lung aquí!

PD: El no haber dispuesto de conexión a internet tan a menudo como desearíamos, ha hecho que no hayamos podido responder a los comentarios que habéis ido dejando últimamente. La verdad es que nos sabe mal; pero tenéis que saber que aunque no os contestemos, siempre leemos vuestros mensajes, y nos ilusiona mucho que dejéis vuestras palabras en el blog ¡Gracias!

¡Hasta pronto! (o eso esperamos...)


4 comentarios:

  1. Hey parejita! Q pasada d cascadas...flipante, yo me habría metido debajo por un buen rato, q maravilla! Las fotos preciosas, con ese paraje tan espectacular y la parejita esa tan enamorada q sale en todas jeje, vamos chachiii! Un pajarito me contó q Lados es muy chulo tb, asiqesperamos siguiente entrada. Después d dar unas vueltas sobre la broma d Laos, y como buenos sorianos...pues esooo...q ahí va Laostia!! Jajaja. Bss dsd frío y lluvioso Madrid!

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  2. Hola guapíssims!
    La tia te tota la raó quan diu que hi ha una cascada espectacular... preciosa! i això de fer-se una dutxa sería un objectiu interessant eh jajajajaja! El vídeo dels nens a l'aigua és increïble, es pot visualitzar perfectament com l'Edu mira el que fan ajjajajajaj. Ai el tuk tuk q es cansarà de vosaltres eh!!!
    Molts molts petonets,
    Laura

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  3. Holaaaaa,

    sigo vivo....y por lo que veo vosotros también! leer todas las entradas seguidas ha sido como ver una temporada de una seria toda de golpe..."es Laostia" (Joo Sofia ha sido más rápida...no hay segundo premio?). Los templos, las cascadas, los monos y la "escuela" utilizada como lugar de tortura....todo en un día...:D ha sido más emocionante (no sé porque...).
    Una curiosidad, que libros estáis leyendo en estos días? y que música (muse y extremoduro a parte?).

    Chicos un beso a los dos (ya que os gusta ahorrar) y que sepáis que hay "voyeurs" en el foro, no todos los que os leen (o leen alguna entrada) dejan comentarios....

    Alberto

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  4. El nen volia dri CUIDAAAAOOO!! CURVA PELIGROSSAAA!!!

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