20 oct 2014

Todos los volcanes llevan a Bali

AVISO! Esperamos que estéis cómodos y con agua y comida cerca, porque esta entrada es larguita... hemos intentado resumir tres días, pero como veréis, no lo hemos conseguido. Está partida en tres partes, por si queréis descansar entra cada una de ellas. Aprovechamos también para decir que ya hemos solucionado los problemas que hubo con la entrada anterior a esta (Caminando entre monos); por lo que si entráis en ella podréis ver todas las fotos perfectamente.


Ya estamos de vuelta!

Desde hace un par de días nos encontramos en Bali, donde hemos llegado tras pasar unas cuantas aventuras e infinitas horas de bus. Hoy por fin hemos conseguido organizar nuestras fotos, nuestro cuerpo y nuestra mente. Sin embargo, aún tenemos mucho trabajo por hacer (han sido unos días intensos), pero primero de todo nos apetecía ponernos con nuestro querido blog, al que le hemos cogido mucho cariño. Al fin y al cabo este blog es una gran manera de comunicarnos con vosotros.

Para que os hagáis una idea, estos últimos días hemos hecho al menos 24 horas de bus, visitado dos volcanes impresionantes, conocido a gente de todo tipo, y hasta hemos dormido con hormiguitas. Pero será mejor que vayamos por pasos. Esta entrada esta divida en tres partes; cada parte corresponde a cada uno de los días que siguieron a nuestras última entrada, aquella en la que os dijimos "hasta luego"y dejamos el blog en standby por unos días. Esperamos que así no se os haga tan pesado leer esta entrada que comprende lo sucedido durante tres días. También esperamos que no os hayáis olvidado de nosotros durante esta pausa. Ahora ya no nos enrollamos más y os dejamos con unas buenas dosis de aventuras. Que lo disfrutéis!


Water & Snake (16/10/2014)
 Siete y media de la mañana y suena el despertador; nos levantamos a toda prisa, acabamos de recoger las cosas que aún teníamos desperdigadas por la habitación y desayunamos a la velocidad de la luz. Esta vez no podíamos posponer la alarma hasta al cabo de una hora o dos, ya que habíamos quedado a las 8:15 con el resto del grupo frente a la agencia de viajes. Sin embargo, al llegar al punto de reunión solo nos encontramos a la chica que nos vendió la excursión. El conductor del bus no tardó en llegar, se trataba de un señor delgado y sonriente que invitó a Edu a sentarse en los asientos delanteros; pues según él, como Edu tiene "long legs", estaría más cómodo allí (como bien sabréis, Edu es un larguirucho según los estándares indonesios).

Este tipo de vehículos han sido nuestra casa durante gran parte de los últimos días.
Esta es la ya clásica foto de inicio de viaje en la que aún no sabes lo que te espera.
En este momento empezábamos ha hacernos una idea de lo que se nos venía encima.

Nos esperaban once horas de bus, así que nos habíamos preparado a conciencia: libros, series, diarios, cojines, mantas, papel de WC, galletas... pero de poco sirvió, pues teniendo en cuenta la alocada conducción de Indonesia, el poco espacio para poner las piernas (a pesar de lo que dijera el conductor) y los asientos incómodos, era imposible que aquél fuera un viaje placentero.

En el minibus íbamos con otros siete compañeros: dos parejas alemanas, un hombre mayor de suiza que lucía un aspecto al más puro estilo naufrago, y otra pareja de... españoles! En la primera parada que hizo el bus las dos parejas españolas nos presentamos (sus nombres son David y Patricia). Nos contaron que aunque ella es de Castellón, ambos residen en Barcelona. También nos explicaron que les apasiona viajar y que además Patricia también es bloguera, por lo que aquí os dejamos la dirección de su blog (Buscando el meridiano). Como a unos que yo sé, a ella le encanta publicar en su blog sus andaduras por el mundo, por lo que si queréis descubrir más cosas de vuestro planeta, ya tenéis otra pagina más de referencia. Como nosotros, ahora mismo ellos se encuentran viajando por Indonesia, pero no será hasta su regreso cuando publiquen lo ocurrido durante su viaje (cuando nos encontramos aún les quedaban más de dos semanas para volver a Barcelona).

Aquí tenéis a nuestro querido conductor, el cual aprovechaba cada parada para dar una cabezadita.

Aunque el viaje fue largo, el paisaje lo hizo un poco más ameno. No sólo por el verde de la naturaleza, sino porque nos dejó ver un poco más de la manera de ser y de vivir de los indonesios en regiones menos turísticas. 

Como podéis comprobar, cualquier pueblo parece un parque natural.
Esta es una barbacoa a lo indonesio.

Durante este trayecto empezamos a ver los primeros incidentes en las carreteras indonesias.
Os pedemos asegurar que esta oveja iba más cómoda que nosotros.
A los ojos de un indonesio, este coche esta mal aprovechado, pues aquí cabrían unas 7 personas más.
En la isla de Java es bastante habitual encontrar lugares para rezar tanto en áreas de servicio como en otros lugares públicos.
Y que no falte la foto de rigor con la gente del país.
Hicimos algunas paradas, y en la última de ellas cambiamos de bus y nos despedimos de nuestro simpático chófer. El bus al que nos acabábamos de subir tenía que llevarnos hasta el hotel en el que pasaríamos la noche, pero antes de eso, el conductor decidió parar ante un supermercado y nos ofreció comprar "water and snake". Estas fueron las palabras exactas que nos dijo el hombre, y como podréis comprender, nos quedamos bastante perplejos. Le preguntamos a que se refería con lo de comprar "snake", y él se limitó a repetir la misma palabra (snake) varías veces, como si lo que estuviera diciendo fuera algo obvio y normal. Nosotros mismos hemos visto que la carta de algunos restaurantes ofrece platos hechos con carne de cobra i pitón, pero no pensábamos que te vendiesen serpientes en el súper. No fue hasta que el conductor señaló una bolsa de patatas que comprendimos que quería decir "snack". Una vez aclarado el tema, nos metimos en el súper para comprar agua y un bote de "nocilla" indonesia, pues Anna tenía antojo de chocolate (no venden tabletas).

Al volver al bus empezamos a ascender a duras penas por unas carreteras bastante empinadas y oscuras. Curva, traqueteo, curva.  En esa oscuridad, empezamos a ver a lo lejos algo que a simple vista parecía lava. En otro lugar hubiéramos pensado "será otra cosa", pero el caso es que estábamos muy cerca de nada menos que tres volcanes. Aún así, no creíamos que fuese lava, pues bien podía ser algún tipo de iluminación artificial o simplemente fuego. Sin embargo, fue el propio conductor quien nos confirmó que aquello era lava. La verdad es que nos dejó alucinados, así que lo primero que hicimos al bajar del bus tanto nosotros como el resto de ocupantes fue fotografiar la lava.

Aquí tenéis la famosa lava perdida en mitad de la oscuridad.

Al llegar al lugar donde debíamos pasar la corta noche, el chófer bajó del coche y llamó a una casa. De la casa salió un hombre que nos dio las llaves de las habitaciones. Entramos y la verdad es que había lo justo; una cama con una manta, media toalla (si, una toalla literalmente cortada por la mitad), dos sillas y una mesita de plástico y dos cojines. Ni rastro del 'private bath' que nos había prometido. Salimos al pasillo y nos encontramos con las otras parejas, que también buscaban su baño privado. En lugar de eso, tras una puerta había una pequeña ducha y tras otra un rudimentario baño. Tampoco esperábamos más por el precio pagado.

Tras esto fuimos a cenar con nuestros compañeros españoles al único restaurante que parecía haber allí. En aquel momento ya era de noche y el lugar estaba prácticamente desierto; a excepción de los vendedores ambulantes, que son una raza a prueba de climas extremos y cualquier otra cosa. No pararon de mostrarnos sus gorros a través de la ventana durante toda la cena.

Os presentamos a nuestros paisanos y compañeros durante un tramo de viaje.

Tras la cena fuimos a darnos una ducha rápida y luego a dormir, pues teníamos menos de 4 horas para descansar y había que aprovecharlas; ya que tocaba levantarnos a las 3 y media de la mañana para que nos diera tiempo a ver amanecer sobre los 3 volcanes.


El fin del mundo (17/10/2014)

Tal como nos avisaron, nos vinieron a despertar a las 3:30 de la mañana. El hombre que vino a darnos los buenos días iba cubierto de pies a cabeza con una gruesa manta, lo que nos asustó bastante. Ya nos habían advertido de que la temperatura prevista para esa hora era de 4 grados; y la verdad es que no lo comprobamos, pero lo que sí sabemos es que hacía un frío impresionante. Nos pusimos toda la ropa de manga larga que teníamos en la mochila. Lo mejor de todo es que al salir del hotel ya nos estaban esperando de nuevo los vendedores ambulantes para ofrecernos gorros, mascarillas, etc. Esperamos que comprendáis que nos alucinara bastante el hecho de encontrarnos a esa gente cuando aún no eran las 4 de la mañana.

El jeep que nos llevaría a un mirador desde el que íbamos a ver un amanecer increíble nos esperaba. Mientras recorríamos innumerables curvas y el 'Sea of Sand' (luego os contamos qué es esto) a bordo del jeep, una compañera francesa nos dijo que lo que habíamos visto el día anterior no era lava, sino que sencillamente se trataba de fuego. Según nos contó era lo que le había dicho el conductor de otra furgoneta; y cuando nos lo dijo, la cosa nos cuadró más. En primer lugar nos extrañaba que dejasen pasear a la gente tan cerca del cráter de un volcán que escupe lava. En segundo lugar sabemos que hay algunos pueblos que provocan la quema de arboles para disponer de más terreno para cultivar y poder aprovechar las propiedades que la ceniza otorga a la tierra.

Aquí tenéis el fuego que, la noche anterior, nos hicieron creer que era lava...
Una vez cerca del mirador nos bajamos del jeep. Lo que nos encontramos allí fue una cantidad infinita de jeeps, lo que significaba que allí tenía que haber muchísima gente; y efectivamente fue así. Desconocemos a que hora se había levantado aquella gente, pero os podemos decir que antes de las 5 de la mañana, el mirador estaba a rebosar. Ya a lo lejos podíamos ver que aquel amanecer iba a ser espectacular, no por los colores del cielo, sino por la fuerza y excepcionalidad del paisaje.



A pesar de lo difícil que podía parecer en primer momento el poder encontrar un lugar mínimamente decente para ver el amanecer, gracias a Anna lo conseguimos sin dificultad alguna; pues encontró un sitio en el que, sencillamente, nadie se había fijado que se podía acceder muy fácilmente.

La felicidad de Anna tras su descubrimiento en el mirador.

Aprovechando los últimos momentos antes de que el rincón de Anna fuera invadido por más turistas.

Los tres volcanes hermanos.
Tras el amanecer, tocaba ir hasta el volcán que más miedo daba; el que sacaba humo.
Este es el desolado paraje que tocaba cruzar para llegar al volcán en cuestión.


Pronto se nos unió un grupo de tres hombres, con mucha pinta de mediterráneos. Cuando empezaron a hablar reconocimos su acento vasco. Nos presentamos y nos dijeron: "Hemos visto unos que se colaban y hemos decidido seguirlos. Qué morro tenemos los españoles..."



Esta son las caras de aquellos que se levantan a las 3:30 de la mañana.
Cuando fueron las 5:15, nos pusimos en marcha para volver hacia el jeep, el cual nos dejaría en el "Sea of Sand". Desde allí tendríamos que ir por nuestro propio pie hasta la cima del volcán Bromo. Sin embargo, antes de hacer cualquiera de las cosas mencionadas, había que flanquear esta barrera humana:

O venían de juerga o no entendemos la alegría de esta gente a esas horas.
Anna posando para la foto e intentando no congelarse a la vez.
Ahora a intentar llegar antes que los demás al volcán!
El momento nirvana que nunca falte.

Aunque no fuimos los primeros, nuestro chófer se lo curro para hacer podium.

Tras bajar del jeep no tardamos en comprender porque llamaban a aquel lugar "Sea of Sand". A nuestro alrededor se extendían varios kilómetros de terreno sin vegetación alguna y el cual estaba cubierto de una arena grisácea. Nos encontramos en mitad de un desierto oscuro y frente a un volcán humeante al cual teníamos que llegar. Se trata de un lugar con cierto aire apocalíptico. La verdad es que en aquel momento nos sentimos como si estuviéramos en Mordor (los que hayáis visto el Señor de los Anillos sabréis de que hablamos).

Cerca del lugar donde aparcaban los jeeps, gran cantidad de caballos y sus respectivos jinetes iban a la caza de un posible cliente. Al verlos pensamos que quedaríamos de muerte si nos fotografiábamos encima de uno de los caballos. Pero nada más lejos de la realidad. Lo primero que nos dijo un jinete fue "100.000 to go up". Entonces entendimos que nos querían cobrar ocho euros por recorrer 500 metros a caballo. Aunque fueron muy insistentes mostrándonos con la mano la pendiente de la subida, no picamos ¡Con ese dinero se come un día entero!

Este vehículo tan moderno era el único disponible para cruzar el desierto que nos separaba del volcán.

Aunque salían muy caros, como mínimo tenían el detalle de dejarte elegir el color del taxi.

A pesar de que el taxi-caballo valía una fortuna, los chofer-jinetes se dejaban fotografiar gratis.
Como podéis ver, no exageramos al decir que esto es un desierto.
Durante este paseo nos sentimos como si estuviéramos en el salvaje oeste.

La verdad es que la caminata a través del "Sea of Sand" no se podía decir que fuera agradable. Por mucho que el recorrido no fuera largo, el fuerte viento y la arena que éste arrastraba hacía que el paseo se alargara más de lo que podía parecer en un principio. Era prácticamente imposible abrir los ojos o respirar sin que se "colara" arena negra. Por suerte, nuestro compañero alemán se nos acercó y nos dio un par de mascarillas que le sobraban. Lo que hizo ese hombre al realizar ese acto fue salvarnos la vida.
Cerca de esas montañas es donde nos dejaron y nos dijeron "ahora ya podéis ir hasta el volcán solitos".
Esto era como estar en una playa sin mar.
Igual si que tendríamos que haber cogido un caballo para cruzar esto.
El "indonesian style" acabó por salvarnos la vida.
Aunque no os lo creáis, en mitad de este jaleo de viento y arena había una especie de poblado/templo.
Estas eran las escaleras hasta las que teníamos que llegar.
A pesar de todas las dificultades, no dudamos en tomarnos unos segundos para dejar nuestra marca en el "Sea of Sand".
A pesar de lo dramáticos que somos al contar nuestras aventuras, hay que decir que sobrevivimos sin problemas al desierto y conseguimos llegar al pie del volcán. Por suerte, en algún momento de la historia, alguien tuvo la idea de construir unas escaleras para poder acceder a la cima del volcán. La verdad es que tras cruzar el mar de arena, se agradece bastante encontrarte unas escaleras que no te obliguen a escalar un cráter. Hay que decir que la subida a través de las escaleras tampoco es pan comido; primero porque son muchas escaleras, y segundo porque son un poco resbaladizas, ya que están cubiertas de arena negra. La parte buenas es que es todo un espectáculo ver las caras de la gente que se encuentra subiendo y bajando las escaleras.

Tras el desierto, a subir unas pocas escaleras! (os aseguramos que no son escaleras mecánicas)
Este es el tipo de caras al que nos referíamos (aquí Anna aún no había empezado a subir).
Documento gráfico que acredita que llegamos a la cima del volcán.
Una vez arriba, vimos un espectáculo que rezumaba pura fuerza. El cráter del volcán recordaba a una especie de embudo agrietado. De los más profundo emanaba una enorme cantidad de denso y blanquecino humo que se elevaba hasta los cielos; el cual impedía ver el extremo opuesto de la cima del cráter. A pesar de que el humo también impedía ver que escondía el agujero del fondo del cráter, parecía que allí hubiese un abismo infinito. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que es lo más imponente que hemos visto en nuestras vidas. Son este tipo de cosas las que te hacen ver que el ser humano es muy pequeño en realidad, y que está indefenso frente a la fuerza de la naturaleza.

La puerta al fin del mundo.
Las caras que ponemos son fruto del "olorcillo" que hacía en la cima.
Allí arriba no duramos mucho tiempo, pues olía a huevos podridos (ácido sulfúrico); aún así estuvimos el tiempo suficiente para hacernos unas cuantas fotos imprescindibles y dar un poco de vuelta por la cima del volcán (más Edu que Anna).

A unos pasos del infierno.
Bromo y yo haciéndonos una "selfie".

Ya de vuelta, el viento empezó a soplar con fuerza, arrastrando la arena consigo. Esa arenilla tan fina nos entraba por los ojos y entre la ropa, dificultando nuestra visibilidad y movernos con facilidad. Cada uno optó por una solución, y esta fue nuestra respuesta a las condiciones extremas que se nos presentaron.

Preparada para cruzar el dichoso "Sea of Sand" de nuevo.


Tras llegar al parking de jeeps vimos que no sería fácil dar con el nuestro, pues no habían pocos precisamente. Por suerte dimos con la compañera francesa, la cual ya había encontrado el jeep. El siguiente paso era regresar al hotel, donde desayunaríamos antes de reprender el viaje. Nos subimos de nuevo en el Jeep y fuimos montaña abajo con el estómago rugiendo; con ganas de comernos un buen desayuno para recuperar fuerzas.

Al llegar allí, no nos comentaron nada del desayuno, pero nosotros sí preguntamos por él, y nos respondieron:"Ah, yes, yes, breakfast. One moment". El hombre entró en una casita y salió con dos cajas de cartón. Nos las dio y nos repitió que a las nueve salía el bus. Intrigados, abrimos las cajas. Su contenido exacto era:

2 lonchas de pan bimbo
1 loncha de queso
1 paquetito de mermelada
1 huevo duro
1 vaso de plástico con agua (aquí los cierran herméticamente)
1 plátano

Suerte que el día anterior habíamos comprado nocilla... porqué triunfó!! Al ofrecérsela por cortesía a nuestros compañeros, no dudaron en aceptarla emocionados y embadurnarse la loncha de pan bimbo con avidez.

El desayuno que nos dieron nos impactó tanto que acabó siendo más fotografiado que el volcán.
De vuelta a la furgoneta que nos había traído hasta allí el día anterior, nos bajaron a un pueblo cercano; en el que nos separamos según el siguiente destino que habíamos contratado. Unos volvieron a Yogyakarta, otros fueron directos a Bali, y otros pusimos rumbo al Kawah Ijen (otro volcán de la isla de Java). Nos despedimos de nuestros amigos españoles que iban directos a Bali, pero no sin antes intercambiar algunos datos.

A las 11 de la mañana nos subimos a la furgoneta que nos llevaría al Ijen, y esta vez elegimos nosotros los asientos. Segunda fila y con espacio para poner los pies, todo estaba listo para poder dormirnos un poco durante las cinco horas de viaje que nos esperaban esta vez. Si alguna vez subís a una furgoneta indonesia, haced como nosotros y elegid la segunda fila, pues las hemos probado todas y os decimos que la segunda es la mejor con diferencia.

La verdad es que dormirse en este tipo de lugares esta a la altura de muy pocos; Anna entre ellos.
Al parar ha comer, nos encontramos con algo que aún no habíamos visto desde nuestro aterrizaje en Jakarta: vimos el mar. ¡El mar! Como lo habíamos echado de menos. El restaurante en el que comimos estaba junto a la playa; así que tras comernos el arroz y fideos de rigor, nos acercamos al mar y pudimos disfrutar por unos minutos del ruido de las olas y de la sensación de tener los pies sobre la arena.

Aún me arrepiento de no haberme subido a la barca rosa.

Aunque no nos bañásemos, el paseo por la playa sirvió para descubrir al Jesucristo indonesio;...

...sino ya nos diréis como hace este hombre para caminar por el agua.
Después de comer, nos pusimos a mirar una serie en el ordenador, para que así nos pasaran rápido las horas. Sin embargo, pronto lo dejamos, pues nos quedamos embelesados con el paisaje de nuestro alrededor: la selva. Palmeras, arbustos, cabañas donde se vendían cocos, arrozales... un deleite para la vista.
Es cierto que Tarzán vive en la selva, pero no vive encima de un árbol precisamente...
Por aquí no se veía ningún animal, pero se oían a montones
(por desgracia, solo con ver la foto no oiréis nada vosotros).

De vez en cuando nos hacíamos una foto a nosotros para poder ver nuestro aspecto demacrado.

Más verde!


Debían ser las cuatro de la tarde cuando, después de subir por la ladera de la montaña y pasar por unas curvas imposibles, el coche se paró para que pudiéramos disfrutar de un 'view point' del Ijen.

Aunque lo parezca, nosotros no hemos pintado la nube que aparece encima de la montaña.
La "selfie" de rigor para demostrar que estuvimos allí y que no nos bajamos las fotos de Google.
Como no podía ser de otra manera, el "view point" ofrecía vistas del Ijen y de... un montón de selva!
Tras dejar el mirador no tardamos en llegar al hotel, el cual se encontraba dentro de un recinto cerrado que era más grande que el propio pueblo donde estaba. Lo primero que hicimos al entrar en la habitación fue ducharnos, pues aún llevábamos encima la arena del "Sea of Sand". Después de resucitar gracias a aquella ducha, fuimos a ver que podíamos cenar en el hotel. Solo con ver los precios que tenían ya desestimamos la idea de comer allí. No había ningún plato que bajara de 50.000 IRP, cuando lo normal es que valgan la mitad más o menos. La verdad es que aquel lugar tampoco nos gustaba mucho; pues al estar cerrado y con guardias de seguridad y organizar "karaokes" en los que actuaban niños disfrazados, nos parecía que tenía un aire sectario.

Este es el saludo sectario del hotel. Sí, a Anna también la captaron
Salimos del hotel para buscar un restaurante, y no tardó en surgirnos el primer inconveniente. Como al salir de la habitación Edu pensaba que íbamos a cenar en el hotel, no se puso zapatos. Aquí es muy común ir descalzo dentro de los edificios y recintos, e incluso en algunos sitios es obligatorio. El tema es que al salir del recinto para ir a cenar Edu aún iba descalzo porque se había olvidado ir a buscar las zapatillas. Lógicamente no tardó en darse cuenta de que iba descalzo, ya que la única calle de aquel pueblo estaba cubierta de piedras. Así que Anna no tuvo más remedio que volver al hotel a por unas zapatillas.

Esta era la única calle del pueblo, y en la que Edu se metío descalzo
(los puntos que veis en la foto son la humedad del ambiente, lo digo porque los veréis en más fotos).
Ya con las zapatillas y Anna de vuelta, reanudamos la búsqueda de un restaurante en aquella calle oscura y solitaria. Las pocas personas que nos cruzamos nos dijeron que había un restaurante al final de la calle, pero por mucho que avanzásemos no veíamos ninguna señal que indicara la existencia de dicho restaurante. Finalmente nos encontramos a un hombre que, al decirle que buscábamos un lugar para cenar, se metió en su casa para llamar a alguien. La persona a la que había llamado era la propietaria del famoso restaurante. Por lo visto ya había cerrado el restaurante aquel día, pero volvió a abrirlo solo para nosotros. En aquel momento pensábamos que acabaríamos en una especie de Motel Bates (el de Psicosis), pero nos equivocábamos a más no poder.

La mujer nos sirvió a cada uno un plato de arroz con pollo y verduras, y nos cobró 10.000 IDR por persona. Es decir, los dos comimos por menos de la mitad de lo que habría comido uno solo en el hotel. Además, la comida estaba muy buena y la mujer era simpatiquísima. Estuvo hablando con nosotros durante la cena y enseñándonos algunas palabras y expresiones en indonesio. También nos dijo que estaba aprendiendo inglés, e incluso nos enseño los apuntes que había tomado en clase. Como nos hemos hartado de decir, la gente de aquí es, por lo general, muy simpática; pero esta señora es la persona más encantadora que hemos encontrado hasta ahora. Tras la cena nos hicimos una foto con ella y un amigo suyo (no sabemos qué grado de parentesco tienen). Después de hacernos la foto, ella nos dio su dirección para que se la mandáramos.

Sonriente como nadie, os presentamos a Ayun, una de las mejores personas de Indonesia (y del mundo!)

Nosotros os aseguramos que, aunque haga falta ir en persona, intentaremos hacer llegar la foto a esa señora.
Para acabar con este largo día volvimos al hotel a dormir. Esta vez teníamos menos horas que el día anterior para descansar, pues habíamos quedado a la 1 de la mañana para salir rumbo al Kawah Ijen. Nos gusta superarnos.


El infierno azul (18/10/2014)

Tal y como nos habíamos propuesto, nos superamos. No solo por la hora a la que nos levantamos (la una menos diez de la madrugada), sino porque tardamos menos que nunca en preparar la mochila y en estar listos para marcharnos. Nuestro tiempo récord fue de quince minutos. Sin embargo, llegamos al punto de reunión (que estaba junto a la puerta de nuestra habitación) cinco minutos tarde; pero unos dormilones aún tardaron otros diez minutos, así que no fuimos los últimos.

A la hora que nos levantamos solo quedaba despierta la luna; las estrella ya se habían ido a dormir.

Subimos a una furgoneta que nos llevaría durante una hora por carreteras tortuosas hasta el punto de partida desde el que nos dirigiríamos hacia el Kawah Ijen. Cuando ya estuvimos todos a bordo de la furgoneta, el conductor arrancó con la velocidad que caracteriza a los indonesios. Al poco de salir del complejo del hotel oímos un gran 'PUM PUM' a nuestra espalda. Las personas que iban en la última fila gritaron al conductor varios "STOP", y aunque el chófer tardó en darse por aludido, acabó frenando. Vimos que el maletero se había abierto. Por suerte solo cayó una mochila que el conductor recogió. Tras asegurarse de que no hubiera caído nada más, el hombre pegó un buen portazo al maletero y tiró para adelante de nuevo.

Una hora y un sueño de Anna después, llegamos a una especie de campamento. Al principio no entendimos qué era toda esa parafernalia, pero luego vimos que se trataba del punto de inicio de nuestra caminata.

En primer lugar, que quede constancia que nos habían dicho que era un camino poco empinado, de fácil ascenso , y de una hora y media de duración. El camino que nos encontramos a continuación y que recorrimos durante tres horas poco tiene que ver con eso. Nos pusimos en marcha a las 2.30 aproximadamente, por lo que era noche cerrada; suerte que llevábamos una linterna pegada a la cabeza de Anna.

Aquí tenemos a la iluminada de Anna
(sabemos que es un chiste malo, pero escribimos el blog a altas horas de la noche y estamos espesos).
Aunque al principio el camino a seguir era plano, la pista forestal empezó a empinarse poco a poco. Al principio, levemente y por poca distancia, pero llegó un momento en que no parábamos de subir a un desnivel bastante alto. Aún no entendemos como algunos indonesios pudieron subir con chanclas por ahí; será genético. Por el camino vimos a lo lejos un par de fuegos y nos preguntamos qué serían. No caímos en la trampa de preguntarlo al guía, no fuera a ser que se volvieran a reír de nosotros. A medida que nos acercábamos a los fuegos, vimos que eran pequeños focos que estaban prendidos para señalizar el camino. Más tarde nos lo confirmó el guía; el cual resulto ser un hombre muy interesado por dar a conocer la cultura de su país a los turistas.

Mas que señalizar el camino, parecía que quisieran prender fuego al bosque.
La verdad es que, aparte de señalizar, estas hogueras iban de fábula para calentarse en mitad de la fría noche.
Al cabo de dos horas y varias paradas, llegamos a la cima de la montaña. En ese momento no pudimos apreciar el paisaje que nos rodeaba, porque aún era de noche. Para entonces estábamos mas concentrados en vigilar donde poníamos los pies.

Como el día anterior no habíamos tenido suficiente con subir a la cima del cráter del Gunung Bromo, esta vez queríamos descender por el cráter del Ijen para llegar hasta lo más profundo del mismo. Lo más profundo que nos permitieran, claro esta; pues sino acabaríamos un poco chamuscados.

El descenso fue bastante complicado, pues aparte de contar exclusivamente con la luz de las linternas, el camino era estrecho y con muy pocos puntos de apoyo. En la mayoría de partes del recorrido la anchura no permitía que pudiese pasar más de una persona, y teniendo en cuenta que había mucha gente, a menudo se producían atascos.

Quien iba a pensar que te ibas a encontrar un atasco para meterte dentro de un volcán.
Hay que decir que la excursión del Gunung Bromo no es ningún paseo, pero tampoco es de una gran exigencia física. En cambio, el descenso y posterior ascenso del Ijen si puede ser más complicado si no te encuentras en un estado de forma mínimamente aceptable.

Estos cobarde no se atrevían a caminar cerca del borde, preferían ser prudentes y conservar su vida...
De tanto en cuando, Edu aparecía de entre las sombras (el muy listo iba sin linterna).
Anna no ha tardado en aficionarse a los saludos sectarios. 

Durante el descenso vimos varios capazos, algunos vacíos y otros llenos. No tardamos en encontramos de cara a uno de los 200 famosos mineros del volcán. El hombre subía cargando a la espalda lo que debía ser casi su propio peso en azufre.


La cesta de algún escaqueado.
Es posible que estos se cansaran a medio camino.
Por unos segundos estuve planteándome hacerme minero, pero en pocas décimas desestime la idea.
Estos hombres son tan cracks que hasta se paran para que les hagan fotos.

Antes de continuar debemos explicar la particularidad de este volcán. El Ijen es una mina de azufre. El proceso que se lleva a cabo en el interior del volcán es el siguiente: en primer lugar, se canaliza el gas sulfúrico que emana del volcán a través de unas cañerías hasta llevarlo al lago que cubre parte del cráter. Una vez en este lago, el cual es el lago de ácido más grande que se ubique en cualquier cráter de mundo, se enfría y se vuelve sólido. Los mineros parten este azufre sólido, lo colocan dentro de unos capazos de bambú que pueden soportar hasta 90kg, y recorren todo el camino de vuelta hasta el campamento. Por esta ardua tarea cobran unos 13€ al día.

Descendimos unos 45 minutos de piedra en piedra, bajo la luz de la linterna. A medidas que nos acercábamos al cráter empezamos a vislumbrar cada vez mejor el famoso fuego azul. Mientas más cerca nos encontrábamos de aquel fuego, más increíble resultaba, pues parecía que fuese pura magia. Sin embargo no es así. El fuego azul se produce cuando el vapor que se escapa de las tuberías del Kawah Ijen entra en contacto con el aire de la atmósfera.


Esta foto sirve para que tengáis un descanso entre textos.

También resultaba bonito ver el camino de luces que marcaban las linternas de la gente que descendía por el cráter. Algo que era igual o más alucinante era ver como delante del fuego azul había quienes montaban sus paraditas para vender figuras de azufre talladas.

Os avisamos de que en las fotos no se puede apreciar bien el fuego azul. Habíamos leído que los gases que emanan del cráter pueden estropear las cámaras fotográficas; aún así, no pudimos resistir la tentación de hacer unas cuantas fotos. El problema es que ninguna de las fotos salió bien. Suponemos que sería cosa de los dichosos gases. Esto hace que si queréis contemplar este espectáculo en todo su esplendor, no os quede más remedio que ir hasta allí

Hasta los volcanes tienen cañerías...

Como no se ve muy bien, os ayudaremos diciendo que lo de color azul es el fuego azul.


También tenéis que saber que los gases del volcán no afectan solamente a las cámaras. Cada vez que el viento soplaba en nuestra dirección y nos mandaba los gases en cuestión, parecía que fuésemos a ahogarnos. Aquellos gases te impiden respirar, ya que al inhalarlos, no puedes evitar toser. No solo eso, sino que los ojos te empiezan a llorar de una manera que parece que tu pareja te acabé de abandonar para siempre. De echo, los mineros del volcán suelen desarrollar dolencias pulmonares.

Una vez visto el fuego azul, nos acercamos al gran lago. La verdad es que en ese momento no pudimos apreciar su magnitud (aún era de noche), pero cuando emprendimos el ascenso para regresar, empezó a clarear, y las vistas que se nos revelaron eran de fantasía. Os aseguramos que ver amanecer sobre los 722 metros de diámetro del cráter, compensa el hecho de levantarte a la 1 de la mañana, de cruzar un bosque frío con apenas luz, etc.

Por mucho que la calor invitara a darse un bañito, hay que tener en cuenta que el acido no es muy refrescante.
Como podréis ver perfectamente, nos encontrábamos a escasos metros del lago.

Con un poco de luz la cosa cambia bastante.
Trasnochados pero felices!

La foto que nunca puede faltar!
La poca batería que nos quedaba en la cámara la utilizamos para fotografiar el bello paisaje que nos envolvía y que ahora sí veíamos con claridad.

Ahora toca volver por donde hemos venido.
Si estabais cansados de ver tanto verde, aquí os ponemos unos cuantos arboles un poco chamuscados.
Cuanto amor!

Al deshacer el camino que habíamos hecho para llegar al volcán, muchos de nuestros compañeros resbalaban constantemente (llevaban zapatillas tipo converse y similar), e íbamos oyendo algún grito de vez en cuando. Sin embargo, nosotros y nuestras botas de montaña/ciudad bajamos sin ningún incidente; por lo que tened en cuenta que llevar un calzado adecuado en estos sitios es importante.

Durante un tramo del camino fuimos a la par de un minero que se dirigía a pesar la carga que llevaba a cuestas desde el fondo del volcán.

No solo cargan con una barbaridad de peso, sino que lo hacen con estilo.
60kg. Casi nada.
¿Podemos volver al bus?
De esta excursión también nos gustaría destacar a nuestro guía Bodos, el cual siempre nos tenía a todos controlados a pesar de que en ningún momento nos dijera que nos mantuviéramos juntos (de echo no lo hicimos). También nos hizo la caminata más amena al enseñarnos nociones básicas de su idioma.

Este es el profe Bodos. A pesar de que se dedica a llevar gente al fondo de un volcán, os recomendamos que le busquéis si estáis interesados en recibir clases de indonesio.

Tras esta aventura, tocaba volver a uno de nuestros queridos buses. Esta vez nos tocó un bus con un espacio tan reducido para poner las piernas que Edu estuvo meditando seriamente el sacar las piernas por la ventana. Pero ya no os vamos a cansar más con las mismas historias. Tras dejar este bus infernal, nos subimos a otro bus más "moderno" (llevaba incorporadas bolsas para el que quisiera vomitar). Este bus se metió directo en un ferry, y sin que nosotros saliéramos del bus, el ferry nos llevó a... Bali! Pero los capítulos referentes a Bali los dejamos para las próximas entradas. De momento os dejamos con unas pocas fotos como adelanto.

¿De que sirve un maletero cuando tienes un par de asientos libres en los que puedes poner el equipaje bien ordenadito?
Saludad al pie! (parte 2)
Bali a la vista!






Fotos adicionales para saciar vuestra curiosidad!!!
Gunung Bromo, 17 OCT
Kawah Ijen, 18 OCT

PD: Sabemos que vamos con un día de retraso, pero nuestra intención era publicar la entrada ayer y al final no pudimos... aún así queríamos felicitar a una gran tía y fiel seguidora del blog: Carmen Romero. MOLTES FELICITATS I MOLTS PETONS!
PD2: En la próxima entrada esperamos que os podamos poner al día de nuestras andadas.
PD3: Intentaremos responder a los comentarios que tenemos pendientes cuanto antes.
PD4: David y Sofia, se acerca vuestro gran día.


14 comentarios:

  1. Annaaaa soy cris. Madre mía, qué aventura estáis viviendo. No sabes cuantísimo me alegro por vosotros de verdad. Realmente fue dichi y hecho! Seguid así de guapos y optimistas! Un abrazo desde Bruselas! !!!

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    1. Cris! Me alegro que te vaya bien por Bruselas, nosotros disfrutando a tope, ya ves!!! Y me encanta que nos sigas por el blog! ;)

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  2. Bufff , que pasada, he visto los dos primera partes y son de pura envidia !!!! Mañana más. Cuidaros !!! jm

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    1. Jajajaja ya disfrutamos por ti tambien! Y cuando vengáis ya podréis disfrutar vosotros! Un besazo enorme!

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  3. Vaya pasada chicos!! ha sido impresionante la aventura de los volcanes, yo no creo que hubiera podido bajar al cráter de noche, Anna no sabía yo de esta faceta tuya tan intrépidaaa, claro que con ese "largirucho" al lado estas bien segura jejee. Es genial todas las personas que estáis conociendo en el camino, la cocinera, el profesor, nunca olvidareis a todos esos nativos tan sorprendentes...y a los buses tampoco jajaja.
    A la yaya le encantaron.las fotos y videos q se las acabo de enseñar.
    Disfrutar d Bali, es preciosoo! Yno dejeis d ver la danza chakchak cerca d Tanah Lot a la puesta d sol, espectacular! Stoy deseando ver las fotos y nueva entrada...
    Bss d td family! Os queremos muchooo.
    P.D. q suspense con el gran diaaa! Me teneis en ascuass...

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    1. Tia! Pues claro que sí hubieras podido, había un montón de gente en chanclas... y con una linterna, todo solucionado! Entre los dos nos animamos a ser aventureros y a disfrutar de esta experiencia. La gente es super maja, la verdad.
      Que bien, así también está al dia la yaya! Como ves fuimos a Tanah Lot a la puesta de sol, como dijiste. Y allí tuviste tu regalo ;)

      Un besazo enoooorme a todos!

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  4. ¡Oye que chulo los volcanes! Muy guapa esta entrada, ¿y al pueblo ese en mitad del seasand no dejaban entrar? Parece la cúpula del trueno de Mad Max... Pregunta: ¿la lava arde? Me encanta el descenso al lago de ácido, eso es aventura y lo demás tonterías, muy bien narrado, pero qué caras chicos. Como sea habitual levantarse a esas horas en lo que os queda de viaje vais a necesitar vitaminas. Por cierto, ¿no hay leyendas de vampiros autóctonos o asuntos de esos por ahÍ? Puede ser interesante de cara a las próximas excursiones nocturnas ;p Fantàstic blog! Molt bé nois!

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    1. La verdad es que no probamos de entrar en el pueblo porque solo queríamos salir del desierto para librarnos del viento arenoso.
      En la foto se ve claramente como hay algo que arde; pero al verlo en vivo y desde más lejos (la foto esta hecha con zoom), no se veía nada que ardiera y realmente parecía lava.
      Leyendas de vampiros no hemos oído. Sin embargo, antes de empezar el viaje por Asia, un chico de Barcelona nos dijo que en la India hay una secta que rinde culto a una diosa hindú llamada Kali. Por lo visto, esta secta se dedica a secuestrar gente por la noche para ofrecer sacrificios a esa diosa.
      La diosa en cuestión aparece venerada por una tribu que sale en una de las películas de Indiana Jones. Son aquellos que cantan "Kaa li maa".
      Realmente no sabemos si esa secta existe, pero igualmente se supone que están en la India.

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  5. Eeeei! Yo tambien me paso al castellano (perdonad, hace dias que lo pienso pero por defecto escribo directamente en catalan). Una pasada de aventuras, historias, paisajes, fotografias... aunque yo sin duda me quedo con esas personas geniales que estais conociendo! Fan de Ayun total! Y por cierto, nosotros tambien queremos clases de Indonesio! Muchos besos parejita!

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    1. La verdad es que Ayun nos pareció super-entrañable.
      Tranqui, que las clases de indonesio llegarán. Pero antes queremos perfeccionar nuestro acento javanés.
      Besos!!

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  6. Hola nois! Me habéis dejado sin palabras ... espectacularmente espectacular vuestra experiencia en los volcanes y el fuego azul. Las fotos fantásticas ... me encantan. El azufre ... los mineros ... el paisaje ... el lago ...vuestras caras ... lo que se ve y lo que se imagina. Estáis consiguiendo que disfrutemos mucho de vuestra aventura. David está aprendiendo un montón de todo y Anna está todavía situándose (hoy ha preguntado si estáis más lejos de Madrid ;-)). Gracias por vuestro esfuerzo que hace que podamos entrar por una ventanita a espiar vuestras vivencias, que se han convertido en el mejor antiestrés. Y gracias por el detallazo de acordaros de mi cumple en medio de todas las emociones que estáis viviendo. Us estimem molt -os queremos mucho- MUAKS

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    1. Siempre intentamos transmitir lo mismo que sentimos nosotros al estar en esos lugares.
      Nosotros también estamos aprendiendo muchas cosas, así que también os las intentamos transmitir.
      No hace falta que nos des las gracias, nosotros también disfrutamos haciendo el blog. Si encima el blog sirve de antiestrés; pues mejor que mejor.
      Petons!

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  7. Quines carones de fred eh... esteu poc acostumats amb la calorassa que sempre fa! El millor de les entrades sense cap mena de dubte són els vídeos eh, se us veu en vivo y en directo com us esteu sentint! Quina passada poder conèixer a gent d'allà i veure com en són de feliços! Quina cultura de vida més diferent i a envejar per suposat!
    Molts petonets (m'estic posant totalment al dia eh jjajajajaj)

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    1. Uffff anavem amb tot el que hi havia a la motxilla casi! Jajaja. Intentem fer-ne de tant en quan, pero tarden taaaant en penjar-se, que a vegades en fem però queden sense penjar. Es una passada conèixer la gent d'allà i el seu estil de viure la vida... hem d'aprendre moltes coses! Molts petoooons!

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